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Crisis energética

La ola polar dispara el consumo de gas y deja sin suministro a casi 150 empresas

El aumento del consumo residencial por las bajas temperaturas obligó a restringir el suministro a usuarios industriales con contratos interrumpibles.

La ola polar dispara el consumo de gas y deja sin suministro a casi 150 empresas

La ola polar que atraviesa gran parte del país provocó un salto abrupto en la demanda de gas natural y dejó al sistema energético al límite de su capacidad. En ese contexto, cerca de 150 empresas comenzaron a sufrir interrupciones en el suministro, en su mayoría industrias que operan bajo la modalidad de contrato interrumpible, un esquema que prevé cortes en situaciones de alta demanda.

La medida se tomó para priorizar el abastecimiento de los usuarios considerados esenciales, como los hogares, escuelas, hospitales y clubes, en un escenario donde el consumo residencial creció de manera acelerada por las bajas temperaturas. Las distribuidoras también avanzaron con restricciones en unas 130 fábricas y estaciones de servicio de Gas Natural Comprimido, que vieron afectada su operatoria habitual.

El fenómeno se dio en pleno mayo, cuando el invierno aún no está en su etapa más cruda, lo que generó preocupación en el sector industrial por la anticipación de los problemas de abastecimiento. Las empresas afectadas, en su mayoría vinculadas a sectores productivos con alta demanda energética, advierten que la incertidumbre complica la planificación y encarece la producción.

Desde el ámbito industrial se reiteraron cuestionamientos por la falta de previsibilidad en la gestión del sistema energético. La utilización de combustibles alternativos ante la falta de gas implica mayores costos operativos, lo que impacta de lleno en la competitividad. En ese sentido, remarcan que el esquema de interrupciones, aunque previsto contractualmente, se vuelve más crítico cuando se extiende en el tiempo o se repite en cortos períodos.

El aumento del consumo domiciliario, impulsado por temperaturas cercanas a los 3 grados en algunas regiones, llevó la demanda a niveles superiores a los 5,7 millones de metros cúbicos diarios en determinados puntos del sistema de distribución. Esa presión obligó a redireccionar el suministro disponible y activar recortes en segmentos industriales.

A la vez, la discusión vuelve a poner en foco la estrategia de abastecimiento energético y la dependencia de importaciones de Gas Natural Licuado. La planificación de las compras externas y su ejecución en el mercado internacional quedaron en manos del sector privado, lo que derivó en la llegada limitada de cargamentos en los primeros meses del período invernal.

El costo del gas importado también se convirtió en un factor central del debate. La industria enfrenta valores significativamente más altos en comparación con el gas local, lo que agrega tensión a la estructura de costos en un contexto de actividad económica débil. Sin asistencia estatal directa para absorber esos incrementos, el impacto recae de lleno en el entramado productivo.

Mientras tanto, desde el área energética se sostiene que la participación privada permite una asignación más eficiente de los recursos y una mejor administración de las importaciones. Sin embargo, el sistema vuelve a atravesar episodios de restricciones por segunda vez en el año, lo que expone la fragilidad del abastecimiento en momentos de alta demanda.

Las proyecciones oficiales indican que la situación tendería a normalizarse con la llegada de nuevos cargamentos de GNL durante junio y un mayor nivel de disponibilidad en el sistema. De todos modos, la evolución dependerá de las condiciones climáticas y de la persistencia de temperaturas bajas, que continúan marcando el ritmo del consumo energético en todo el país.

 


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