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Y UN DÍA HABLÓ

Martín Guzmán culpó a Cristina Kirchner por su salida del Gobierno: "Estuvimos un semestre gestionando un programa que la líder del frente no apoyó"

El ex ministro de Economía cuestionó duramente la actitud de la vicepresidenta en medio de las negociaciones con el FMI y dijo que "Máximo Kirchner actuó como un chico caprichoso".

Martín Guzmán culpó a Cristina Kirchner por su salida del Gobierno: "Estuvimos un semestre gestionando un programa que la líder del frente no apoyó"

El ex ministro de Economía cuestionó duramente la actitud de la vicepresidenta en medio de las negociaciones con el FMI y dijo que "Máximo Kirchner actuó como un chico caprichoso".

Poco más de cuatro meses después de su renuncia al cargo de ministro de Economía mientras Cristina Kirchner hablaba en un acto en Ensenada, Martín Guzmán habló por primera vez con la prensa sobre su gestión y su salida del gobierno que encabeza Alberto Fernández.

El economista se refirió a las diferencias que tuvo con el kirchnerismo en el final de su gestión, mientras negociaba un acuerdo con el FMI. Entre acusaciones y revelaciones, denunció la falta de apoyo de la líder del Frente de Todos y acusó a Máximo Kirchner de haber actuado "como un chico caprichoso".

"Cuando conducís una negociación internacional no solamente importa lo que construís en el diálogo de la política exterior, sino también importa la dinámica política interna. Si los bonistas ven que el propio sistema política no da señales de que si es necesario vas a hacer un default, la tenés mucho más complicada", comenzó.

Y sostuvo: "En un momento crítico hubo un rol constructivo que ayudó a la Argentina. Cuando ella juega a favor tiene un enorme potencial, cuando juega en contra también tiene mucha potencia".

"Fue muy diferente el rol en la negociación con los privados, que en la negociación con el FMI. Cristina en la negociación con los acreedores privados fue de una ayuda muy importante y decisiva. Y en un momento tuvo un rol para ordenar lo que se daba a nivel político, y eso me ayudó mucho a poder llegar a un acuerdo y que nos dejaran de mover los bonistas", diferenció momentos.

Esa fue la introducción para su relato sobre el "punto de quiebre" de su gestión por los desplantes de Cristina Kirchner.

"En la negociación con el FMI fue diferente. Donde hay un punto de quiebre en la dinámica de la gestión es unos días antes del acuerdo con FMI. Cuatro días antes del acuerdo se cortan todas las líneas de comunicación conmigo. No me atendía, o el secretario tampoco me atendía, la gente de su entorno con la que venía hablando. Entonces mandaba la información directamente por mensaje a alguien clave de su entorno", lanzó.

"Nunca más hablé desde ese momento. Faltaban cuatro días para acuerdo o default. En ese momento Alberto gobernó, él sí condujo. En ese momento Cristina se corrió y eso tuvo implicancias para toda la gestión que vino a posteriori", acusó.

Dijo que "después de ahí, gestionar era una hazaña": "Es difícil aceptar posicionamientos especulativos cuando se contraponen a lo que la patria necesita".

Y disparó con una comparación escatológica: "Hay un balde de mierda y otro balde de mierda, y el ministro tiene que meter la mano en uno de los baldes de mierda y eso es lo que hay. Le debíamos 45 mil millones de dólares al FMI. ¿Cuáles eran las alternativas? O llegar a un acuerdo para refinanciar, o hacer el default".

"Si el FMI nos hubiese puesto en un lugar como era el del gobierno anterior. la verdad es que hubiese preferido el no acuerdo. El default era ajuste. En el Congreso, La Cámpora votó un ajuste. Entre el default y el acuerdo, un acuerdo que si lo hubiese conducido Cristina Fernández de Kirchner hubiese llenado la Plaza de Mayo con pancartas diciendo: 'Le torcimos el brazo al FMI'. Un acuerdo que no tiene precedentes en la historia", completó.

En ese sentido, se quejó: "Me enteré de la renuncia de Máximo Kirchner en el Congreso cuando vi la carta. Me enteré de que una parte de nuestro propio frente votaba en contra del acuerdo del FMI cuando eso ocurrió".

"Afectó a la Argentina, no a mí. Impacta en las expectativas, en la estabilidad política, en la capacidad de gestionar. Estuvimos un semestre gestionando un programa que la líder del frente no apoyó".

"Cuando se da esta situación entre nuestro frente y votar en contra del acuerdo con el FMI, toda la gestión queda afectada. Le daba instrucciones a funcionarios que dependían de mi propia área y me decían: 'Bueno' y no lo hacían. Pasó principalmente en la política energética", reveló su imposibilidad para llevar a cabo su trabajo en un terreno que le era hostil.

De allí, que decidió darle un "ultimátum" a Alberto Fernández.

"Dos días antes de la renuncia hubo una reunión clave en donde planteé: 'Si no hay el acuerdo político que debe haber necesito un mínimo de instrumentos para gestionar porque sino la próxima vez no vamos a poder frenar la corrida que se va a dar y tengo la certeza que vamos a tener otra corrida cambiaria y va a generar una crisis económica y social'. Se lo dije al Presidente. Habíamos quedado en resolver este tema y di un ultimátum. Dije: 'Hay que hacerlo esta noche'. Y esa noche no se pudo. Quería el control de la política energética", expuso.

"Máximo Kirchner actuó como un chico caprichoso"

"Máximo y su espacio pedían de forma pública que yo saliese del gobierno y planteaban cosas falsas, como decir que estaba habiendo un ajuste. Hoy se está diciendo que hubo una política fiscal demasiado expansiva y cuando estaba en la gestión se decía que había un ajuste, algo que era falso", comenzó Guzmán su acusación contra el hijo de la vicepresidenta.

Pero fue lo más leve que dijo sobre el líder del PJ bonaerense, a quien calificó de "caprichoso".

"Esto pasó con Máximo Kirchner, se actúa de una forma caprichosa y eso a la Argentina le sale caro. Máximo actuó como un chico caprichoso que pide algo que es imposible. En su momento pedía un acuerdo de 40 años de plazo con el FMI, que no había ninguna posibilidad de llevarlo adelante. Es como que un equipo argentino quisiera jugar la Champions League", ironizó.

Y remató: "Eso le generó un costo importante a la Argentina. El problema también es que la vicepresidenta, que es su madre lo cual no es un detalle menor, le da ese poder a alguien que no está capacitado para ejercerlo de una forma responsable".

Sus primeros días como ministro

"Ser ministro de Economía de la Argentina es muy especial, de un valor muy especial. Así lo viví", había comenzado el diálogo el exfuncionario.

Incluso, en un tono suave y cordial, tal su costumbre, les envió "un fuerte abrazo a los empleados del ministerio de Economía, que tuvieron un compromiso muy fuerte en la gestión y habían sufrido en los años previos donde no había una valoración de lo público".

"Llegamos a una Argentina profundamente herida, no tenía crédito, no había pandemia pero había una crisis de deuda externa insostenible. La Argentina tomó 100 mil millones de dólares entre 2015 y 2019, con un préstamo récord histórico con el FMI", enumeró sus dificultades iniciales.

Destacó que, según su visión, "endeudamiento es siempre dependencia, endeudamiento externo genera una dependencia del resto del mundo, de tus acreedores".

"Históricamente el FMI ha actuado como alguien que es el recaudador del sistema financiero internacional. Ha hecho muchísimo daño en los países, por eso es algo muy tóxico para el desarrollo de la Argentina haber acudido al FMI en 2018. Ese endeudamiento va a llevar muchos años resolverlo", consideró.

Por otro lado, dejó en claro que nunca les ocultó información sobre las negociaciones por la deuda ni al Presidente ni a la vicepresidenta: "El Presidente y la vicepresidenta absolutamente conocían todos los detalles de los avances de las negociaciones, no solo por teléfono, también en persona".

Su primer contacto con Alberto Fernández en 2018

Guzmán reveló que que su primer acercamiento a Alberto Fernández fue en 2018, en una reunión del Grupo Callao en la que también estuvieron presentes Santiago Cafiero y Cecilia Todesca.

Pero el génesis de ese contacto estuvo conectado a "problemas" que le endilgaba a "un enfoque profundamente dañino" en el final del gobierno de Cristina Kirchner y aspiraba a solucionar.

"En 2015 habían pasado 12 años entre el gobierno de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, con muchos logros importantes pero también con problemas que había que abordar. En los últimos años previo a 2015 había tenido problemas en cuanto a la consistencia de administración macroeconómica, que detenían las posibilidades de desarrollo si es que no se arreglaban. Se tomó un enfoque que considero profundamente dañino para la Argentina. Ahí es donde me propongo de forma muy activa abrir puertas para en el espacio del peronismo poder contribuir"

"Mi pasión más grande es la Argentina, cuando uno viene a ocupar un espacio en la gestión pública lo hace por la patria. El momento más emocionante que tuve fue el día de la asunción, cuando en el Congreso sonó el himno nacional, es como entrar a la cancha a resolver los problemas del país", comparó.

Guzmán dejó en claro que no se retiró de la política y aseguró que sigue "pensando y trabajando para poder construir una Argentina más fuerte, con más oportunidades, más equitativa, una Argentina que progrese".

"Creo que el peronismo tiene que aggiornarse y construir no un proyecto electoral solamente, sino un proyecto de país que al mismo tiempo sea un proyecto electoral. Volvería a entrar a la política porque es un lugar desde el que uno puede contribuir a la transformación del país, dentro del peronismo", afirmó.

Por otro lado, aclaró que le avisó al Presidente antes de publicar su renuncia en las redes sociales: "Le mandé por WhatsApp el mensaje agradeciéndole la confianza y diciéndole que tal como habíamos hablado iba a renunciar, y que la iba a hacer pública. Me lo contestó y un rato después hice pública la renuncia. Si hay algo que siempre mantuve es la palabra".

Guzmán ya había anticipado sobre su labor: "No hubo ajuste"

A mediados de octubre, Martín Guzmán hizo su primera aparición pública. Lo hizo junto a su mentor académico, el ganador del premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en un panel organizado por la Universidad de Columbia, junto a FES Argentina y FES New York, en el marco de un ciclo con un nombre característico "¿Quién pagará la cuenta?".

Guzmán habló en su caracter de "renegociador" de deudas y contó la experiencia al frente del Palacio de Hacienda, cuando primero logró cerrar una restructuración con los bonistas internacionales en 2020 y un acuerdo con el Fondo Monetario este año.

El economista apeló a un discurso ya escuchado en sus presentaciones internacionales, criticó la política del FMI y pidió que se revea el cobro de sobrecargos sobre la deuda para los países emergentes.

El ex ministro de Economía advirtió que "las restructuraciones serán más difíciles que en décadas pasadas". En un repaso por su propia experiencia, Guzmán dijo que la negociación por la deuda con el Fondo que él mismo encaró fue "inusual por su naturaleza" y remarcó, que pese al estilo del FMI "no hubo hubo ajuste, se mantuvo la expansión del gasto y no se bajaron ni los salarios ni las jubilaciones".


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