La Cámara de Diputados inició una jornada de alta tensión política marcada por las dificultades del oficialismo para garantizar el quórum necesario y habilitar una sesión considerada estratégica para el Gobierno nacional. Con el tablero mostrando el número mínimo indispensable para comenzar el debate, la expectativa creció dentro del recinto y dejó expuesto el nerviosismo de las autoridades parlamentarias.
En los minutos previos a la apertura formal, el presidente de la Cámara baja, Martín Menem, siguió atentamente el ingreso de los legisladores mientras se definía si la sesión podría ponerse en marcha. La asistencia ajustada obligó al oficialismo a depender de la presencia de cada uno de sus diputados y aliados para alcanzar los 129 legisladores requeridos.
En ese contexto se produjo un episodio que rápidamente captó la atención dentro del recinto. Mientras observaba el desarrollo de la convocatoria y aguardaba la llegada de un diputado, Menem dejó escapar una expresión de enojo que fue captada por los micrófonos abiertos. El comentario reflejó la tensión acumulada durante una espera que se extendió hasta los últimos segundos.
La incertidumbre terminó poco después, cuando finalmente se alcanzó el número necesario para habilitar el tratamiento de los proyectos incluidos en el temario. Apenas quedó confirmado el quórum, el clima cambió de manera inmediata entre las bancadas oficialistas, donde se multiplicaron los aplausos y los gestos de alivio.
Con la cantidad mínima de legisladores presentes, Menem anunció formalmente la apertura de la sesión y dio inicio a una jornada parlamentaria que aparece entre las más relevantes para la agenda económica impulsada por el Gobierno.
Uno de los principales puntos en discusión es el denominado super-RIGI, una iniciativa orientada a crear un régimen especial para incentivar grandes inversiones en nuevas industrias. La propuesta contempla una serie de beneficios destinados a proyectos de gran escala vinculados a actividades con escaso desarrollo en el país o que se encuentran en etapas experimentales.
Entre otros aspectos, el esquema prevé incentivos fiscales, estabilidad normativa y garantías jurídicas para las empresas que decidan realizar desembolsos millonarios bajo este régimen. Desde el oficialismo consideran que estas herramientas pueden contribuir a generar previsibilidad y atraer capitales para impulsar nuevos sectores productivos.
La iniciativa también establece que las provincias, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y los municipios deberán adherir de manera integral para que los proyectos puedan acceder a los beneficios previstos. Este punto forma parte de las discusiones que acompañan el tratamiento legislativo de la propuesta.
Durante las negociaciones previas al debate, distintos sectores políticos plantearon observaciones y sugerencias respecto del alcance del régimen. Entre las modificaciones incorporadas se incluyeron mecanismos orientados a favorecer la participación de proveedores nacionales en las inversiones que resulten alcanzadas por la normativa.
Además del super-RIGI, la sesión contempla el tratamiento del acuerdo con los fondos Bainbridge Ltd. y Attestor Value Master Fund LP. La iniciativa ya cuenta con media sanción del Senado y busca habilitar el pago de alrededor de 171 millones de dólares a acreedores que quedaron fuera de los entendimientos alcanzados por la Argentina con otros holdouts durante los últimos años.
Con proyectos de fuerte impacto económico sobre la mesa y un quórum conseguido con lo justo, la sesión comenzó bajo un escenario de máxima tensión política, una postal que quedó reflejada en los instantes previos al inicio del debate y que tuvo a Martín Menem como uno de sus principales protagonistas.
RUFUS MENEM TUVO UN BROTE EN PLENA SESIÓN
— Sueca (@Witchreinaa) June 24, 2026
ESTÁ TAN ENOJADO PORQUE RAVIER ES VOCERO QUE YA NI SIQUIERA LO OCULTA.
A LOS GRITOS Y PUTEADAS EN PLENA SESIÓN. JAJAJA, RE NERVIOSOpic.twitter.com/dLN4M3Bb9l