La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, advirtió sobre el crecimiento del narcotráfico en Sudamérica y señaló que la región concentra actualmente el principal núcleo de producción de cocaína a nivel mundial.
Durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), que se desarrolla en Buenos Aires, la funcionaria estimó que en Sudamérica se producen entre 3.800 y 4.000 toneladas de cocaína por año.
Monteoliva sostuvo que el escenario regional cambió de manera significativa durante la última década. En particular, destacó el fuerte incremento de la producción en Colombia, que, según explicó, actualmente alcanza niveles cinco veces superiores a los registrados hace diez años. También señaló un crecimiento de la actividad vinculada al narcotráfico en Bolivia y Perú.
La ministra definió a Sudamérica como el “epicentro de la cocaína mundial” y remarcó que las distintas etapas del negocio ilegal tienen una dimensión internacional. Mientras la producción se concentra principalmente en algunos países de la región, las rutas de tránsito se extienden por distintos territorios y el consumo alcanza mercados de todo el mundo.
En ese contexto, Monteoliva ubicó a la Argentina principalmente como un territorio de tránsito y distribución, y no como un país productor de cocaína. La situación plantea un desafío particular para las fuerzas federales, que deben seguir los movimientos de organizaciones criminales que modifican sus recorridos y mecanismos de traslado.
Entre las nuevas modalidades mencionadas por la funcionaria aparece el denominado sistema de “buque madre”. Se trata de una estrategia utilizada para movilizar grandes cargamentos de droga mediante una embarcación que luego distribuye parte de la carga a otros barcos en alta mar.
Este tipo de operaciones obliga a reforzar las tareas de inteligencia criminal y a adaptar los mecanismos de control. Para las fuerzas de seguridad, el desafío ya no se limita a detectar cargamentos en rutas terrestres o puntos fronterizos, sino también a identificar movimientos coordinados que atraviesan diferentes jurisdicciones y países.
La problemática tiene especial relevancia para las zonas fronterizas del norte argentino, donde los controles y la cooperación entre organismos de seguridad forman parte de una estrategia permanente frente al crimen organizado. En ese marco, el intercambio de información con otros países aparece como una herramienta central para seguir las rutas utilizadas por las redes dedicadas al tráfico de drogas.
La conferencia internacional que se realiza en Buenos Aires reúne a delegaciones de numerosos países y busca fortalecer la cooperación contra el narcotráfico y otras estructuras vinculadas al crimen organizado.
En paralelo, los datos oficiales reflejan un incremento en los procedimientos contra el tráfico de cocaína en Argentina. Durante 2025, las fuerzas federales secuestraron 13.476 kilos de cocaína, una cifra que marcó el mayor registro histórico informado hasta ese momento.
Para Monteoliva, el crecimiento de la producción regional y la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales obligan a profundizar las estrategias de prevención, investigación e inteligencia. La coordinación entre países será, según planteó, uno de los principales desafíos para enfrentar un negocio ilegal que amplió sus rutas y métodos de operación.