Una tarde típica de verano en la Costa Atlántica argentina terminó convertida en una escena de caos, desesperación y tragedia. Una ola gigante, inesperada y de una violencia inusual, golpeó con fuerza las playas de Santa Clara del Mar, Mar Chiquita y sectores de Mar del Plata, dejando como saldo la muerte de un joven, decenas de heridos y una profunda conmoción entre turistas y residentes.
El episodio ocurrió el lunes alrededor de las 15, en pleno horario de mayor concurrencia en la costa bonaerense. El clima acompañaba, el mar aparentaba estar calmo y cientos de personas disfrutaban de la playa cuando, en cuestión de segundos, la situación cambió de manera abrupta. El mar comenzó a retirarse de forma repentina, dejando al descubierto una extensa franja de arena, un fenómeno poco habitual que suele ser una señal de alerta ante eventos extremos.
Sin embargo, para muchos bañistas y turistas, esa señal pasó desapercibida. Minutos después, una serie de olas de gran tamaño avanzó con una fuerza descontrolada sobre la costa, sorprendiendo a quienes se encontraban cerca de la orilla. El agua ingresó con violencia, arrastró sombrillas, reposeras y personas, y provocó escenas de pánico en distintos puntos del litoral.
El hecho más grave se registró cuando un joven de 29 años fue empujado por la potencia del mar y terminó golpeando violentamente contra las rocas. La víctima fue identificada como Yair Amir Manno Núñez, un jinete argentino de reconocida trayectoria que residía en Francia junto a su pareja y se encontraba de vacaciones en el país.
Según se pudo reconstruir, Yair fue arrastrado por la ola sin posibilidad de reaccionar. Testigos relataron que la fuerza del agua fue tal que varias personas cayeron al suelo y otras fueron llevadas mar adentro. En el caso del joven, el impacto contra las piedras le provocó heridas de extrema gravedad.
Pese a que fue rápidamente auxiliado y trasladado para recibir atención médica de urgencia, los esfuerzos por salvarle la vida no dieron resultado y falleció a causa de las lesiones sufridas. La noticia generó un profundo dolor entre quienes presenciaron el hecho y rápidamente se difundió en todo el país.
Además de la víctima fatal, el violento episodio dejó un saldo de al menos 35 personas heridas. La mayoría sufrió golpes, raspaduras y contusiones producto de las caídas y del arrastre del agua. Entre los afectados, una persona debió ser internada tras sufrir un infarto en medio de la situación de estrés y desesperación que se vivió en la playa.
Testimonios de bañistas coincidieron en señalar que el agua alcanzó una altura superior a los cinco metros en algunos sectores, algo completamente fuera de lo habitual para esas playas. La magnitud del fenómeno sorprendió incluso a quienes tienen experiencia en el mar y a los propios trabajadores de seguridad costera.
Desde los organismos de emergencia se activaron rápidamente los protocolos de asistencia. Personal de Defensa Civil, guardavidas, servicios de emergencia y fuerzas de seguridad trabajaron de manera coordinada para socorrer a los heridos, despejar las zonas afectadas y evitar nuevos incidentes ante la posibilidad de réplicas del fenómeno.
El director de Defensa Civil bonaerense confirmó que la muerte del joven se produjo como consecuencia directa del empuje del agua y el posterior impacto contra las rocas. Las autoridades remarcaron que se trató de un evento natural repentino, difícil de prever con exactitud, aunque insistieron en la importancia de extremar precauciones ante comportamientos anómalos del mar.
La tragedia volvió a poner en foco los riesgos del mar, incluso en jornadas donde las condiciones parecen favorables. Especialistas señalan que el retiro abrupto del agua es una señal clara de peligro, ya que puede anticipar olas de gran tamaño o corrientes extremadamente fuertes, capaces de generar situaciones fatales en pocos segundos.
El impacto del hecho trascendió rápidamente el ámbito local y generó repercusión en todo el país, incluida la provincia de Salta. Cada verano, miles de salteños viajan a la Costa Atlántica para vacacionar, especialmente a destinos como Mar del Plata y Santa Clara del Mar, lo que refuerza la necesidad de concientizar sobre los cuidados y las recomendaciones de seguridad en el mar.
Desde Salta, el caso generó conmoción y preocupación, especialmente entre familias que se encuentran vacacionando en la costa bonaerense. En redes sociales, muchos expresaron su pesar por la muerte del joven y pidieron mayor difusión de alertas y medidas preventivas para evitar nuevas tragedias.
El verano argentino suele atraer multitudes a las playas, y si bien los guardavidas cumplen un rol fundamental, los expertos advierten que hay fenómenos naturales que pueden superar cualquier previsión. Por eso, recomiendan respetar siempre las indicaciones, evitar ubicarse en zonas rocosas y prestar atención a cambios bruscos en el comportamiento del mar.
En las horas posteriores al hecho, varias playas permanecieron bajo vigilancia reforzada y se pidió a los turistas extremar los cuidados. La jornada, que había comenzado como una postal típica de vacaciones, quedó marcada por una tragedia que enluta a una familia y sacudió a toda la Costa Atlántica.