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Investigación abierta

San Juan: El salteño Carlos Rivero negó el femicidio de Camila y aseguró que ella se quitó la vida

El salteño de 25 años, imputado por el homicidio de su esposa de 26 años en la localidad de Barreal, declaró ante la Justicia y ofreció una versión opuesta a la de la Fiscalía.

San Juan: El salteño Carlos Rivero negó el femicidio de Camila y aseguró que ella se quitó la vida

En una audiencia clave para la causa que conmueve a San Juan, Carlos Gonzalo Rivero, el joven de 25 años oriundo de Tartagal, se presentó ante la Justicia y negó de manera rotunda haber asesinado a Camila Agustina Vecchiarello.

El hecho ocurrió en la vivienda que ambos compartían en Barreal, en el departamento de Calingasta, y desde el primer momento generó un profundo impacto en la comunidad local y en todo el país por tratarse de un femicidio consumado.

Rivero llegó a la audiencia de formalización con el peso de una imputación grave: homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. La Justicia no solo avanzó en la calificación del delito sino que también dispuso un año de prisión preventiva para el acusado y fijó el mismo plazo para que la investigación se profundice. El juez de Garantías Federico Rodríguez fue quien resolvió estas medidas mientras la causa sigue en manos de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos Especiales de San Juan.

El vínculo entre Rivero y Vecchiarello había nacido en un contexto muy particular. Ambos se conocieron mientras se preparaban para ingresar a Gendarmería Nacional. Compartían la misma aspiración de formar parte de la fuerza y, en ese camino de formación, construyeron una relación que terminó en matrimonio. Sin embargo, el recorrido de ambos no fue el mismo. Rivero había sido dado de baja del instituto de formación antes del hecho, al parecer por un bajo rendimiento académico, mientras que Camila seguía adelante con su preparación. Esa diferencia de caminos, según se desprende de los datos que circulan en el expediente, formaba parte del contexto de tensión que rodeaba a la pareja en los días previos a la tragedia.

Durante su declaración, el imputado ofreció una versión detallada de lo que, según él, ocurrió aquella jornada en la casa de Barreal. Aseguró que se encontraba cocinando cuando Camila se acercó para hablar sobre la relación. En ese momento, según su relato, él le comunicó que había decidido irse de la vivienda porque consideraba que mantenerse allí representaba un gasto demasiado elevado. Fue entonces, de acuerdo con su testimonio, cuando la joven tomó un cuchillo y se provocó las primeras heridas. Rivero sostuvo que después ella salió hacia el pasillo y que, en medio de la confusión, volvió a lesionarse.El acusado insistió en que jamás utilizó los cuchillos para atacarla. Afirmó que, al verla gravemente herida, se acercó para intentar auxiliarla. En ese intento de ayuda, dijo, incluso recibió una mordida de Camila. “Yo no sabía qué hacer”, repitió en varios tramos de su declaración. Según explicó, la situación lo dejó completamente desorientado. Más tarde, tomó la decisión de lastimarse a sí mismo porque, según manifestó, quería “irse con ella”. Reconoció que pensaba que iba a ser responsabilizado por lo ocurrido y que no encontraba otra forma de actuar frente a lo que estaba viviendo.

Un dato que emergió con fuerza durante la audiencia y que Rivero dijo desconocer por completo es el embarazo de Camila. Los estudios forenses realizados en el marco de la investigación confirmaron que la joven de 26 años estaba embarazada al momento de su muerte. Ese elemento suma una capa de gravedad adicional al caso y forma parte de las pruebas que la Fiscalía está analizando con detenimiento.

La versión del imputado choca de frente con la reconstrucción que presentó la Fiscalía en la misma audiencia. Para los investigadores, Rivero fue quien atacó a Camila dentro de la vivienda utilizando elementos cortantes. Las lesiones halladas en el cuerpo de la joven, según la acusación, son compatibles con un intento de defensa. La Fiscalía sostiene que la muerte se produjo como consecuencia directa de las heridas sufridas durante ese ataque y que todo ocurrió en un contexto de violencia de género.

Por ahora, las dos reconstrucciones —la del acusado y la de la Fiscalía— conviven dentro de un expediente que todavía está en etapa de investigación. La declaración de Rivero forma parte de su estrategia de defensa y no cierra el debate sobre cómo se desarrollaron los hechos. Los investigadores de la UFI Delitos Especiales deberán contrastar cada uno de los dichos del imputado con las pericias, los testimonios y el resto de los elementos reunidos desde el momento en que se halló el cuerpo de Camila sin vida en la casa que compartía con Rivero.

El caso del femicidio de Camila Vecchiarello en Barreal se suma a la larga lista de muertes violentas de mujeres que continúan registrándose en distintas provincias argentinas. San Juan no es ajena a esta problemática y cada nueva causa genera un llamado de atención sobre la necesidad de avanzar con celeridad en las investigaciones y de garantizar que no queden impunes. La prisión preventiva de un año dictada contra Rivero busca precisamente asegurar que el proceso avance sin obstáculos mientras se incorporan nuevas pruebas al expediente.

En Barreal, una localidad tranquila de la precordillera sanjuanina, el hecho todavía genera conmoción. Vecinos y conocidos de la pareja siguen de cerca el desarrollo de la causa. La joven había llegado a la zona junto a Rivero en busca de un futuro ligado a la Gendarmería, un proyecto que se truncó de manera trágica. El hecho de que ambos hubieran compartido la misma aspiración profesional hace que el desenlace resulte aún más doloroso para quienes los conocían.

La Justicia sanjuanina ahora tiene por delante un trabajo minucioso. Deberá determinar si las heridas que presentó Camila son compatibles con un ataque externo o si, como sostiene el imputado, se trató de un acto autolesivo. Las pericias forenses, los informes de la escena del hecho y los testimonios de quienes tuvieron contacto con la pareja en los días previos serán fundamentales para esclarecer lo ocurrido.

Rivero, por su parte, permanecerá detenido mientras avanza la investigación. Su versión, centrada en la idea de que Camila se quitó la vida luego de una discusión por la situación económica y el futuro de la relación, deberá ser puesta a prueba frente a las evidencias que reúna la Fiscalía. El plazo de doce meses fijado por el juez de Garantías marca el tiempo en el que se espera que la causa logre avanzar de manera sustancial.

El femicidio de Camila Agustina Vecchiarello en Barreal dejó una herida profunda en San Juan. La declaración del acusado, lejos de cerrar el capítulo, abrió un nuevo capítulo de la investigación en el que se enfrentan dos relatos completamente opuestos. Mientras la Fiscalía sostiene que se trató de un ataque con violencia de género, Rivero mantiene que ella se mató y que él solo intentó auxiliarla. La verdad, por ahora, sigue en manos de la Justicia.

 


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