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Santiago Caputo apareció en Iguazú y crecen las dudas por el viaje de Bolsonaro

El asesor de Javier Milei llegó en el mismo avión privado que luego trasladó a Flávio Bolsonaro y su familia a Ecuador. Por ahora, no hay pruebas públicas de una intervención argentina.

Santiago Caputo apareció en Iguazú y crecen las dudas por el viaje de Bolsonaro

La presencia de Santiago Caputo en Puerto Iguazú generó interrogantes sobre la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil. El principal asesor del presidente Javier Milei llegó el lunes por la noche a bordo de un avión privado que, horas después, trasladó al senador brasileño y a su familia rumbo a Ecuador.

La aeronave, un Gulfstream G400 operado por Baires Fly, permaneció en la ciudad misionera durante varias horas antes de despegar hacia Guayaquil. Desde allí, el grupo tenía previsto continuar viaje hacia Miami.

La coincidencia despertó sospechas sobre un posible vínculo entre la visita de Caputo y el traslado de Bolsonaro, quien había denunciado restricciones judiciales para abandonar Brasil y la obligación de entregar sus pasaportes. Sin embargo, hasta el momento no se difundieron pruebas que confirmen que el funcionario argentino haya organizado o facilitado el viaje.

La polémica creció luego de que referentes e influencers libertarios celebraran en redes sociales una supuesta operación de inteligencia argentina. Entre ellos, Agustín Antonetti, analista de la Fundación Libertad, presentó el episodio como una maniobra que habría logrado engañar a medios internacionales. El diputado Agustín Romo, cercano a Caputo, también replicó esos mensajes.

Pese a las versiones, desde la Casa Rosada negaron que el Gobierno argentino haya participado en la salida del senador brasileño. Así, mientras algunos sectores oficialistas alimentaban la hipótesis de una operación secreta, la administración nacional buscaba despegarse de cualquier intervención.

Caputo, por su parte, cuestionó la cobertura periodística del caso a través de sus redes sociales. El asesor calificó las informaciones difundidas como un papelón del periodismo internacional y se burló de las versiones que daban por hecho que Bolsonaro ya estaba en Estados Unidos.

Sus publicaciones no confirmaron una participación directa en el traslado, aunque alimentaron las especulaciones entre usuarios libertarios. Tampoco hubo una explicación pública sobre los motivos de su presencia en Puerto Iguazú.

El episodio adquirió una dimensión internacional por los posibles efectos diplomáticos. En Brasil, la salida del senador quedó envuelta en cuestionamientos vinculados con las restricciones judiciales que él mismo había denunciado. También circularon versiones sobre una eventual colaboración de funcionarios estadounidenses, aunque no fueron respaldadas públicamente con pruebas concluyentes.

El presidente estadounidense Donald Trump había expresado una postura favorable a recibir a Bolsonaro, mientras que el mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva cuestionó duramente su salida del país.

Por ahora, la principal incógnita sigue sin respuesta: si la Argentina fue únicamente una escala en el recorrido de Flávio Bolsonaro o si algún sector del Gobierno tuvo participación en su traslado. La coincidencia del avión y la presencia de Caputo alimentaron las sospechas, pero no alcanzan para confirmar una operación coordinada.

 


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