Ricardo Cirielli, exsubsecretario de Transporte Aerocomercial y secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA), declaró este jueves como testigo en el juicio por la causa Cuadernos y se refirió al crecimiento patrimonial de Ricardo Jaime, además de relatar episodios vinculados con los bolsos que el exsecretario de Transporte llevaba a la Casa Rosada.
Durante su testimonio, Cirielli recordó que conoció a Jaime antes de su llegada al Gobierno nacional, en 2003. Según relató, en aquel momento llevaba una vida modesta y atravesaba dificultades económicas.
El exfuncionario contó que Jaime había llegado desde Córdoba en micro, vestía de manera informal y, en algunas ocasiones, no tenía dinero siquiera para comer. Incluso aseguró que en una oportunidad le pagó un sándwich y lo ayudó a buscar alojamiento porque no tenía dónde quedarse.
Sin embargo, sostuvo que esa situación cambió rápidamente después de su llegada a la función pública. Cirielli describió una transformación económica que, según su relato, llamó la atención dentro del área de Transporte.
De acuerdo con el testimonio, Jaime comenzó a utilizar ropa de marcas costosas y numerosas joyas. Sus empleados, incluso, le habían puesto los apodos de “Mario Baracus” y “el Señor de los Anillos” por la cantidad de accesorios que llevaba.
Cirielli también mencionó que había escuchado comentarios sobre la adquisición de bienes de alto valor, entre ellos un supuesto yate. Para el testigo, el contraste entre la situación económica que conoció inicialmente y la que observó después fue notorio.
Los bolsos y las reuniones
Uno de los momentos centrales de la declaración estuvo relacionado con los bolsos que Jaime trasladaba durante sus jornadas de trabajo.
Cirielli aseguró que una secretaria personal del entonces secretario de Transporte le había manifestado que tenía temor porque era enviada a realizar operaciones bancarias con bolsos que contenían billetes de baja denominación, que debían ser cambiados por otros de mayor valor.
El exfuncionario también relató que en distintas oportunidades se cruzó con Jaime en el ascensor exclusivo para funcionarios del Ministerio de Economía. Según contó, lo vio llevando un bolso de cuero que aparentaba tener un peso considerable.
Cuando le preguntaba hacia dónde se dirigía, Jaime respondía que iba a ver al “Loco”, apodo que utilizaba para referirse a Néstor Kirchner.
Cirielli señaló que esos episodios se producían durante la noche, generalmente entre las 21 y las 22, y que luego se escuchaba despegar al helicóptero presidencial.
De todos modos, el testigo marcó un límite sobre lo que pudo observar personalmente. Aclaró que nunca abrió los bolsos, no vio qué contenían y tampoco estuvo presente en las reuniones entre Jaime y Kirchner.
Ante una consulta sobre si el dinero tenía como destino al entonces presidente, Cirielli explicó que esa conclusión surgía de sus propias deducciones, basadas en los comentarios de la secretaria y en los encuentros que, según afirmó, mantenía Jaime con Kirchner.
Su declaración incorporó así nuevos detalles sobre el entorno del exsecretario de Transporte y sobre el funcionamiento de las reuniones que, de acuerdo con su relato, se desarrollaban en la Casa Rosada durante el gobierno de Néstor Kirchner.