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BARRIO CEFERINO

Allanaron una carnicería del barrio Ceferino por vender embutidos de dudosa procedencia

La investigación se inició tras una denuncia que alertó sobre restos de un animal dentro de una morcilla

Allanaron una carnicería del barrio Ceferino por vender embutidos de dudosa procedencia

Un operativo judicial y sanitario encendió las alarmas en el barrio Ceferino, en la zona oeste de la ciudad de Salta, tras el allanamiento de una carnicería que habría comercializado embutidos elaborados con materia prima de dudosa procedencia y en condiciones que representarían un serio riesgo para la salud pública. La intervención se produjo luego de una denuncia que derivó en una investigación urgente y en el secuestro de diversos productos alimenticios.

El procedimiento fue ordenado por la Justicia a pedido de la Fiscalía Penal 5 en feria, que tomó conocimiento del caso a partir de la presentación realizada por una vecina de la ciudad. Según se informó, la mujer denunció que una conocida del barrio le comentó que, al consumir una morcilla adquirida en una carnicería de la zona, encontró restos de un animal que no corresponderían a carne apta para consumo humano.

La situación generó inmediata preocupación y llevó a la denunciante a consultar con un veterinario particular y luego con un especialista del Hospital de Mascotas Municipal. Ambos profesionales coincidieron en que los restos hallados dentro del embutido pertenecerían a partes de un felino, lo que reforzó la sospecha de una grave irregularidad en la elaboración de los productos.

Ante la gravedad de los hechos denunciados, la Fiscalía dispuso una serie de medidas investigativas y solicitó al Juzgado de Garantías en feria una orden de allanamiento y secuestro para el local comercial señalado. El negocio se encuentra ubicado sobre calle Rodrigo Pereyra al 1800, en barrio Ceferino, y funcionaría desde hace aproximadamente seis años, promocionándose como punto de venta de embutidos.

Del relevamiento preliminar surgió que el comercio pertenece a una mujer de 52 años, quien fue imputada de manera provisional como autora del delito de suministro, distribución y almacenamiento de sustancias alimenticias peligrosas para la salud, una figura contemplada en el artículo 201 del Código Penal Argentino.

El allanamiento se concretó el viernes 9 de enero y contó con la participación de personal del Ministerio Público Fiscal, efectivos policiales y profesionales del área de Bromatología de la Municipalidad de Salta. Durante el operativo, se procedió a la identificación de la propietaria del local y al secuestro de distintos elementos considerados de interés para la causa.

Durante la inspección sanitaria, los agentes municipales detectaron una gran cantidad de embutidos, partes de carne y otros productos alimenticios cuya procedencia no pudo ser acreditada. Además, se constató que muchos de estos alimentos se encontraban en mal estado de conservación, sin la refrigeración adecuada y en condiciones que no cumplían con los estándares mínimos de salubridad exigidos para su venta y consumo.

La escena relevada por Bromatología fue considerada altamente riesgosa desde el punto de vista sanitario. Según se detalló, los productos estaban almacenados sin control de temperatura, en ambientes inadecuados y sin cumplir las normas básicas del Código Alimentario Argentino, lo que podría haber generado consecuencias graves para los consumidores.

Por disposición de la Fiscalía, se procedió al levantamiento de muestras de los alimentos elaborados para su posterior análisis. En total, se secuestraron cuatro tipos de productos: queso de cerdo, chorizo, chorizo tipo butifarra y morcilla. De cada uno se tomaron tres muestras, que serán sometidas a estudios específicos para determinar su composición y si contienen sustancias o restos no aptos para el consumo humano.

Además del secuestro de los productos, se solicitó el decomiso de la mercadería incautada, conforme a lo establecido por la Ordenanza Municipal N° 15.292 y la Ley Nacional N° 18.284, que regula el Código Alimentario Argentino. Estas normativas buscan proteger la salud de la población y sancionar prácticas que pongan en riesgo la seguridad alimentaria.

En paralelo, el personal de Bromatología labró actas de infracción contra el comercio por múltiples irregularidades. Entre ellas, se consignó la falta de habilitación comercial, la ausencia de permiso para la manipulación de alimentos, el incumplimiento de artículos específicos del Código Alimentario Argentino, la falta de refrigeración adecuada y la mala conservación de los productos.

El operativo se realizó de manera conjunta entre el Ministerio Público Fiscal, la Municipalidad de Salta y organismos del Gobierno provincial, en el marco de una investigación que apunta a determinar responsabilidades penales y administrativas. Desde la Fiscalía remarcaron que este tipo de hechos no solo constituyen un delito, sino que también representan una amenaza directa para la salud pública.

El caso generó preocupación entre los vecinos del barrio Ceferino y zonas aledañas, donde el comercio era conocido y frecuentado. Muchos manifestaron su sorpresa y temor ante la posibilidad de haber consumido productos que no cumplían con las condiciones sanitarias correspondientes.

Mientras avanza la investigación, se aguardan los resultados de los análisis de laboratorio, que serán clave para confirmar la naturaleza de los restos encontrados y definir los próximos pasos en la causa. La imputación es de carácter provisional y no se descartan nuevas medidas judiciales en función de las pruebas que se incorporen al expediente.

Desde los organismos intervinientes reiteraron la importancia de adquirir alimentos en comercios habilitados y denunciar cualquier irregularidad que pueda poner en riesgo la salud de la población. En una provincia como Salta, donde el consumo de embutidos es habitual y forma parte de la cultura gastronómica, los controles sanitarios se vuelven fundamentales para evitar situaciones como la investigada.

El expediente continúa en trámite y el caso se mantiene bajo investigación judicial, en un contexto que vuelve a poner en debate la necesidad de reforzar los controles bromatológicos y la responsabilidad de quienes elaboran y comercializan alimentos en la ciudad.


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