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Tarde con demoras

Choque entre camionetas provoca un largo congestionamiento en la Ruta 51

El siniestro dejó la calzada bloqueada y generó filas de varios kilómetros.

Choque entre camionetas provoca un largo congestionamiento en la Ruta 51

La tarde de este sábado se volvió un verdadero desafío para cientos de automovilistas que circulaban por la Ruta 51, donde un choque entre dos camionetas terminó paralizando uno de los accesos más utilizados para volver hacia la ciudad. El impacto ocurrió a escasa distancia del sector aeroportuario y dejó a ambos vehículos atravesados en plena calzada, generando un embotellamiento que se extendió con rapidez.

Personal de Policía Vial, Samec y equipos de Seguridad llegó de inmediato para asistir a los ocupantes y comenzar con las maniobras de despeje. Aunque todavía no se precisó la gravedad de las lesiones, se confirmó que las personas involucradas recibieron atención médica en el lugar y fueron derivadas para controles. El operativo se enfocó en evitar nuevos riesgos en un tramo donde el tránsito es constante y sensible a cualquier corte.

A quienes regresaban hacia la capital los sorprendió una fila de autos prácticamente detenida. Muchos intentaron desviarse por caminos secundarios, pero la cantidad de vehículos terminó saturando también esas alternativas. La Ruta 51, que funciona como enlace clave entre la ciudad, la zona aeroportuaria y localidades del Valle de Lerma, quedó durante un largo rato con circulación mínima y demoras que superaron los tiempos habituales de un sábado por la tarde.

La ubicación en la que quedaron las camionetas complicó la tarea de los agentes viales. Los restos del impacto ocupaban gran parte de la calzada y no había margen para habilitar un paso seguro por los costados. La grúa demoró en ubicarse por la falta de espacio, lo que prolongó las demoras y el malestar de los conductores atrapados en la congestión.

En la fila se observó impaciencia y cansancio. Algunos automovilistas apagaron los motores y esperaron con las ventanillas abiertas; otros consultaban continuamente por redes y grupos de mensajería para saber cuánto más llevaría el bloqueo. El calor y la falta de movimiento hicieron más pesada la espera para quienes viajaban con chicos o venían con equipaje desde la zona del aeropuerto.

Los vecinos y comercios cercanos también sintieron el impacto del siniestro. Hubo demoras en entregas, dificultades para acceder a los locales y complicaciones para circular por los barrios lindantes. Este tipo de incidentes en la Ruta 51 suele generar efectos en cadena, una situación que varios sectores vienen planteando como motivo suficiente para reforzar medidas de prevención vial.

Con el correr de la tarde, la grúa logró mover las camionetas y despejar parte de la calzada. Aun así, la normalización fue lenta: el caudal de vehículos acumulados no permitió que el tránsito recuperara su ritmo habitual hasta bastante después. Personal vial permaneció en el lugar para asegurarse de que no quedaran restos del choque que pudieran provocar nuevos riesgos.

El episodio reavivó la preocupación por la carga vehicular que soporta la Ruta 51, un corredor que combina tránsito particular, transporte turístico, camiones y autos que llegan o salen del aeropuerto. Esta mezcla convierte a la zona en un punto sensible donde incluso un siniestro menor puede convertirse en un problema mayor para toda el área metropolitana.

Las autoridades insistieron en la necesidad de circular con precaución, mantener distancias y respetar las indicaciones en horarios de alta demanda. La experiencia demuestra que un choque inesperado no solo afecta a quienes lo protagonizan, sino también a cientos de personas que dependen de este corredor para sus actividades cotidianas.

Para los automovilistas que quedaron atrapados entre bocinazos y frenadas, la tarde se transformó en una prueba de paciencia. Aunque la tensión fue evidente, también se valoró el despliegue de los equipos de emergencia, que trabajaron con rapidez para asistir a los ocupantes y restablecer la circulación.

Ya con la ruta nuevamente habilitada, el tránsito terminó por normalizarse. Sin embargo, el siniestro dejó en claro una vez más la necesidad de reforzar la seguridad vial en uno de los corredores más transitados de la región, donde un solo incidente puede alterar por completo la movilidad de toda la zona.


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