Con un fuerte acompañamiento de familiares y un clima cargado de emoción, este lunes comenzó en la Ciudad Judicial de Salta el juicio por la tragedia vial ocurrida el 17 de marzo de 2024 sobre avenida Paraguay, uno de los hechos que más conmocionó a la provincia en los últimos años. En el banquillo de los acusados está Luciano López, señalado como el responsable de haber provocado la muerte de cinco jóvenes tras embestirlos con su vehículo mientras conducía bajo los efectos del alcohol y sustancias.
Desde temprano, madres, padres, hermanos y amigos de las víctimas se hicieron presentes en las puertas del edificio judicial. Con carteles, remeras con fotos y mensajes de pedido de justicia, acompañaron el inicio de un proceso que esperaron durante más de dos años y que consideran clave para cerrar, al menos en parte, una herida que sigue abierta.
La causa tiene previsto extenderse hasta el 30 de abril, con audiencias en las que se expondrán pruebas, testimonios y pericias que buscarán reconstruir lo ocurrido aquella madrugada. Para las familias, cada jornada representa un momento difícil, pero también una oportunidad para que se escuche su reclamo y se determine una condena acorde a la gravedad del hecho.
Según la acusación, el imputado circulaba a una velocidad cercana a los 103 kilómetros por hora en una zona urbana, sin respetar normas básicas de tránsito y con un estado incompatible con la conducción segura. En ese contexto, perdió el control del vehículo e impactó de lleno contra un grupo de jóvenes que se encontraba en la vía pública, provocando una escena devastadora.
Como consecuencia del siniestro murieron Florencia Costa, Karen Marín, Brian Roldán, Ruth Vega y Sergio Beizaga, todos jóvenes que habían salido a compartir un momento y nunca regresaron a sus hogares. Además, otras seis personas sufrieron heridas de gravedad, algunas de las cuales aún arrastran secuelas físicas y emocionales.
El inicio del juicio volvió a poner en primer plano las historias detrás de cada una de las víctimas. Familias enteras atravesadas por el dolor, proyectos truncos y una ausencia que se siente todos los días. En ese marco, los allegados insisten en que el proceso judicial no solo debe determinar responsabilidades, sino también marcar un precedente en materia de seguridad vial en Salta.
Durante la primera audiencia, la presencia de los familiares fue constante y visible. Muchos de ellos realizaron un esfuerzo económico importante para poder asistir, organizando rifas, ventas y colectas solidarias que les permitieran costear traslados y estadías. La consigna es clara: no quieren perderse ningún momento de un juicio que consideran histórico.
El reclamo central apunta a que se aplique la pena máxima prevista por la ley para este tipo de delitos. Entienden que la gravedad de lo ocurrido, sumada a las condiciones en las que se produjo el hecho, amerita una condena ejemplar que sirva también como mensaje a la sociedad.
En ese sentido, remarcan que no se trató de un accidente inevitable, sino de una conducta irresponsable que pudo haberse evitado. La combinación de alcohol, drogas y velocidad aparece como un factor determinante que, según sostienen, no puede ser relativizado.
A lo largo de la jornada, el dolor se hizo presente en cada gesto. Abrazos, lágrimas y miradas cómplices entre quienes comparten una misma pérdida marcaron el pulso de una audiencia que fue tan judicial como profundamente humana. Afuera de la sala, el acompañamiento entre familias se transformó en un sostén clave para atravesar el proceso.
Más allá de la instancia penal, los allegados de las víctimas también buscan generar conciencia. Plantean la necesidad de reforzar controles, promover campañas de prevención y endurecer las sanciones para quienes conduzcan en condiciones peligrosas. Consideran que lo ocurrido en avenida Paraguay no puede repetirse y que el juicio debe servir como punto de inflexión.
El caso reabre además el debate sobre la seguridad vial en Salta, una problemática que sigue generando preocupación. El consumo de alcohol al volante, el exceso de velocidad y la falta de cumplimiento de normas básicas continúan siendo factores recurrentes en siniestros graves en la provincia.
En ese contexto, el desarrollo del juicio será seguido de cerca no solo por las familias, sino también por la sociedad en general. Se trata de un proceso que trasciende lo individual y que pone en discusión valores como la responsabilidad, el respeto por la vida y el rol de la Justicia frente a hechos de esta magnitud.
Mientras tanto, las audiencias continuarán en los próximos días con la declaración de testigos y la presentación de pruebas clave. Se espera que peritos, médicos y especialistas aporten elementos que permitan esclarecer con mayor precisión cómo se desarrollaron los hechos y cuál fue el grado de responsabilidad del acusado.
Para quienes perdieron a sus seres queridos, cada instancia del juicio es una mezcla de angustia y esperanza. Angustia por revivir lo ocurrido, por escuchar detalles que duelen y por enfrentar nuevamente la ausencia. Esperanza de que finalmente haya una respuesta judicial que esté a la altura del daño causado.
El cierre del proceso, previsto para fin de mes, será un momento determinante. Allí se conocerá la decisión del tribunal y se definirá la situación del imputado. Hasta entonces, las familias seguirán presentes, firmes en su pedido y convencidas de que la memoria de los jóvenes merece justicia.
La tragedia de avenida Paraguay dejó una marca imborrable en Salta. Hoy, con el inicio del juicio, comienza una etapa clave en la búsqueda de respuestas. Para los familiares, no se trata solo de una condena, sino de la posibilidad de que hechos como este no vuelvan a repetirse y de que la Justicia dé una señal clara frente a la imprudencia al volante.