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VIOLENCIA DE GÉNERO

Condenaron a un hombre por amenazar a su expareja, incumplir restricciones judiciales y atacar su vivienda en Salta

El acusado recibió una pena de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional tras admitir distintos episodios de violencia ocurridos durante más de un año.

Condenaron a un hombre por amenazar a su expareja, incumplir restricciones judiciales y atacar su vivienda en Salta

La Justicia salteña condenó a un hombre de 31 años por una serie de hechos de violencia cometidos contra su expareja, que incluyeron amenazas reiteradas, incumplimientos de medidas de restricción, daños materiales y el ingreso ilegal a la vivienda de la víctima. La pena impuesta fue de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional, en el marco de un juicio abreviado en el que las partes alcanzaron un acuerdo.

El caso se originó a partir de múltiples denuncias realizadas por la mujer a lo largo de aproximadamente un año. La víctima, domiciliada en barrio Cerámica de la ciudad de Salta, relató una escalada de situaciones de hostigamiento y violencia que persistieron incluso después de que la Justicia dictara medidas de protección para resguardar su integridad y la de sus hijos.

Según se expuso durante la audiencia, la pareja había mantenido una relación de once años y tenía dos hijos en común. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a registrarse episodios de agresividad y conductas que derivaron en la intervención judicial. Entre las acusaciones formuladas contra el hombre figuraron amenazas de muerte, hechos de coacción, desobediencia a resoluciones judiciales, robo y daños a la propiedad.

Uno de los aspectos más preocupantes del expediente fue la reiteración de los incumplimientos a las medidas cautelares dispuestas para proteger a la denunciante. Entre ellas se encontraban la exclusión del hogar y la prohibición de acercamiento, además de la orden expresa de abstenerse de ejercer cualquier tipo de violencia. Pese a estas restricciones, el acusado habría regresado en distintas oportunidades al domicilio de la mujer, desoyendo las disposiciones vigentes.

De acuerdo con la investigación, el hombre ingresó en algunas ocasiones a la vivienda ubicada en barrio Cerámica pese a tener prohibido hacerlo. En uno de los episodios denunciados, habría forzado una cerradura para sustraer diversos elementos del inmueble. También fue acusado de ocasionar daños en puertas y ventanas de la propiedad, generando temor e inseguridad en la víctima y en el entorno familiar.

Las amenazas constituyeron otro de los ejes centrales de la causa. La mujer manifestó haber recibido advertencias vinculadas con posibles ataques contra su integridad física e incluso contra la vivienda que habitaba junto a sus hijos. Asimismo, denunció que el acusado intentaba intimidarla para evitar que recurriera a las autoridades policiales o continuara impulsando las denuncias en su contra.

La situación se habría visto agravada por episodios de consumo de sustancias prohibidas por parte del hombre, conductas que, según el relato de la víctima, ocurrían incluso en presencia de los menores de edad. Este contexto terminó profundizando el clima de violencia y motivó nuevas intervenciones judiciales destinadas a garantizar la protección de la mujer y de los niños.

Durante la audiencia correspondiente, el acusado reconoció su responsabilidad penal en los hechos atribuidos. La resolución fue adoptada por el juez interviniente, quien homologó el acuerdo alcanzado entre las partes en el marco del procedimiento abreviado.

La condena incluyó la declaración de culpabilidad por cinco hechos de amenazas, dos hechos de coacción, cuatro hechos de desobediencia judicial, además de robo y daños, todos considerados en concurso real. La multiplicidad de conductas y su reiteración en el tiempo fueron elementos determinantes al momento de establecer la sanción correspondiente.

No obstante, la pena impuesta será de ejecución condicional, lo que implica que el hombre no cumplirá prisión efectiva siempre y cuando respete las condiciones fijadas por la Justicia durante el plazo establecido. En caso de incumplirlas, podría enfrentar la revocación del beneficio y el efectivo cumplimiento de la condena.

Entre las reglas de conducta ordenadas se encuentra la obligación de fijar y mantener un domicilio determinado, así como la prohibición absoluta de acercarse a menos de 500 metros de la víctima. También quedó expresamente impedido de establecer cualquier tipo de contacto, ya sea personal, telefónico, mediante mensajes o a través de terceros.

A ello se suma la prohibición de ejercer actos de violencia física, psicológica, económica o de cualquier otra índole contra la mujer. Además, el condenado deberá someterse a un tratamiento específico orientado al abordaje de sus consumos problemáticos, conforme a las indicaciones que dispongan los organismos competentes.

El caso vuelve a poner en agenda la importancia de denunciar los hechos de violencia de género y de garantizar el cumplimiento efectivo de las medidas de protección dictadas por la Justicia. En muchas situaciones, las restricciones de acercamiento representan herramientas fundamentales para prevenir nuevas agresiones y resguardar la seguridad de las víctimas.

En Salta, los organismos judiciales y las fuerzas de seguridad reciben de manera permanente denuncias vinculadas a situaciones de violencia familiar y de género. Las autoridades insisten en la necesidad de que quienes atraviesen este tipo de circunstancias busquen acompañamiento institucional y activen los mecanismos previstos para la protección de sus derechos.

La condena dictada en este caso constituye una respuesta judicial frente a una sucesión de episodios que se extendieron durante meses y que, de acuerdo con la investigación, afectaron gravemente la tranquilidad y la vida cotidiana de la víctima. Al mismo tiempo, expone las dificultades que suelen presentarse cuando las medidas restrictivas son desobedecidas reiteradamente.

Con la resolución ya firme, el hombre deberá cumplir estrictamente cada una de las obligaciones impuestas. De lo contrario, la situación procesal podría agravarse y derivar en consecuencias más severas. Mientras tanto, la causa deja en evidencia la necesidad de sostener políticas públicas y mecanismos de intervención eficaces para prevenir y erradicar la violencia de género en la provincia de Salta.


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