El Tribunal Oral Federal N°1 condenó a 6 años y 6 meses de prisión a un sargento de la Policía por su participación en una maniobra de transporte de estupefacientes que involucró a su propio hijo y el traslado de 12 kilos de cocaína. La investigación probó que el efectivo no solo conocía el operativo, sino que intervino en su organización y logística.
La sentencia recayó sobre un ex integrante de la fuerza provincial con casi dos décadas de servicio, hallado culpable como coautor del delito de transporte de estupefacientes agravado por su condición de funcionario público. El caso quedó al descubierto tras una persecución que se inició cuando su hijo intentó evadir distintos controles de seguridad mientras circulaba por una ruta del norte argentino con la droga oculta en un vehículo.
El hecho principal ocurrió cuando el joven, de 23 años, desoyó órdenes de detención en un puesto de control y escapó a alta velocidad. En su huida atravesó al menos tres retenes, generando un operativo de seguimiento que culminó en una zona urbana, donde abandonó el auto tras sufrir un desperfecto y fue finalmente detenido en un rastrillaje. En el interior del vehículo se encontraron los 12 kilos de cocaína, distribuidos en varios paquetes, además de un arma de fuego vinculada a su padre.
La investigación, iniciada meses antes a partir de una denuncia anónima, permitió detectar una estructura delictiva con vínculos entre civiles y miembros de fuerzas de seguridad. A partir de tareas de inteligencia, intervenciones telefónicas y análisis de comunicaciones, los investigadores lograron establecer la participación del sargento en la planificación del traslado de la droga.
Uno de los elementos centrales del juicio fueron las escuchas telefónicas realizadas durante la jornada del operativo. En esas conversaciones, el ex policía dialogó con su hijo en medio de la situación posterior a la detención, con frases que para la acusación evidenciaron conocimiento directo del cargamento y de la maniobra fallida. También se incorporaron registros donde el imputado hacía referencia a la pérdida del vehículo y del dinero involucrado en la operación.
La fiscalía sostuvo además que el acusado utilizaba un lenguaje en clave para referirse a la droga y que mantenía contacto con otros integrantes de la red, incluso después de la detención del joven. Según la acusación, el rol del ex sargento no se limitaba al acompañamiento, sino que incluía tareas de coordinación y definición de aspectos logísticos del traslado.
El tribunal consideró probado que el acusado tuvo participación activa en la organización del hecho y que se valió de su experiencia dentro de la fuerza para facilitar la maniobra. En su resolución, los jueces remarcaron la gravedad institucional del caso, al tratarse de un funcionario policial involucrado en actividades de narcotráfico.
La sentencia también destacó que el contenido de las comunicaciones interceptadas fue determinante para acreditar la responsabilidad del imputado, al reflejar conocimiento previo y posterior del operativo. En ese marco, se descartaron los argumentos de la defensa que intentaban desligarlo de la operación y atribuir toda la responsabilidad al hijo.
El joven, por su parte, ya había sido condenado previamente mediante un acuerdo judicial a 4 años y 6 meses de prisión por transporte de estupefacientes, resistencia a la autoridad en reiteradas ocasiones durante la fuga y otros delitos vinculados al episodio.
Con el fallo, el tribunal cerró una causa que expuso el funcionamiento de una organización que operaba entre rutas del norte y que, según la investigación, utilizaba distintos mecanismos de ocultamiento y comunicación en clave para mover cargamentos de droga.
La decisión judicial subrayó que el accionar del ex sargento resultó incompatible con su rol dentro de la fuerza, al haber utilizado su conocimiento institucional para facilitar una maniobra ilícita de gran escala.