La Justicia confirmó la condena a 17 años de prisión efectiva para Luciano Nahuel López por la tragedia ocurrida en avenida Paraguay, en la ciudad de Salta, que provocó la muerte de cinco personas y dejó varios heridos.
La decisión fue adoptada por la Sala II del Tribunal de Impugnación de Salta, que rechazó el recurso presentado por la defensa y mantuvo la calificación de homicidio simple con dolo eventual, lesiones graves y lesiones leves.
El fallo, fechado el 25 de agosto de 2026, dejó firme la pena y descartó el pedido para que el hecho fuera considerado como homicidio culposo agravado, una figura que habría implicado una reducción sustancial de la condena.
La defensa sostuvo que López había actuado con extrema imprudencia, pero que no había querido ni aceptado la posibilidad de provocar las muertes. También cuestionó la proporcionalidad de los 17 años de prisión.
Sin embargo, los jueces consideraron determinantes las circunstancias acreditadas durante el proceso. Entre ellas se encuentran la conducción bajo los efectos del alcohol y sustancias estupefacientes, una velocidad cercana al doble de la permitida y el cruce de semáforos en rojo.
A esto se sumó que el vehículo circulaba por una zona con una importante presencia de peatones. Durante el juicio también se estableció que los acompañantes de López le habían advertido sobre el peligro y que, pese a esas advertencias, continuó acelerando.
Para el tribunal, estos elementos permitieron concluir que el conductor conocía el riesgo que estaba generando y decidió continuar pese a esa posibilidad.
Alivio para las familias
La confirmación de la condena fue recibida con alivio por los familiares de las víctimas, que siguen de cerca cada instancia judicial desde la tragedia.
Hugo Tabarcache, padre de Ruth Tabarcache, una de las víctimas, destacó la importancia de la resolución y sostuvo que la decisión llevó tranquilidad a las familias.
Según explicó, los testimonios de quienes viajaban en el vehículo tuvieron un peso importante durante el proceso, especialmente aquellos que describieron el temor que sintieron frente a la forma de conducción.
Para los familiares, esos relatos permitieron demostrar que López había sido advertido sobre el peligro y que, aun así, continuó manejando de la misma manera.
“Era imposible un cambio de carátula”, resumió Tabarcache al referirse al planteo de la defensa.
La noticia fue compartida rápidamente en el grupo que mantienen los familiares de las víctimas. Allí, según relató, la confirmación de la pena fue recibida como “un alivio para el alma”.
La resolución también es considerada por las familias como un posible antecedente para otros casos de siniestros viales graves en Salta y el país, especialmente cuando existen factores como consumo de alcohol o drogas, exceso de velocidad y otras conductas que impliquen un riesgo evidente para terceros.
Más controles y penas más severas
Más allá del resultado judicial, los familiares volvieron a reclamar mayores controles en las zonas de boliches y durante los horarios de salida.
El pedido apunta a reforzar la prevención, detectar a conductores que estén bajo los efectos del alcohol o las drogas y mejorar las condiciones de circulación para quienes regresan a sus hogares durante la madrugada.
También continúan acompañando iniciativas legislativas que buscan endurecer las penas para determinados siniestros viales y diferenciar aquellos casos de extrema gravedad de otros hechos de tránsito.
Para las familias, la prevención sigue siendo una deuda pendiente. Consideran que una condena firme puede llevar justicia, pero no evita que nuevas tragedias vuelvan a ocurrir.
La tragedia de avenida Paraguay ocurrió durante la madrugada del 17 de marzo de 2024 y generó una fuerte conmoción en Salta. Más de dos años después, la condena contra López queda firme en esta instancia, mientras los familiares continúan atentos a los próximos pasos judiciales.
En noviembre, además, deberán participar de nuevas actuaciones vinculadas con el proceso civil de la causa.
Para quienes perdieron a sus familiares, la confirmación de los 17 años no borra el dolor, pero representa un paso importante en el reclamo de justicia y en el pedido de que hechos de estas características no vuelvan a repetirse.