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Juicio oral

Crimen en El Tipal: declararon que el acusado actuaba con urgencia y nervios

El último testigo que vio al acusado antes del hecho aportó detalles sobre su comportamiento y la situación en la casa esa mañana.

Crimen en El Tipal: declararon que el acusado actuaba con urgencia y nervios

El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras sumó un testimonio clave que volvió a poner el foco en la conducta de José Eduardo “Jota” Figueroa en las horas previas al crimen ocurrido el 4 de agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal. La declaración del último testigo que lo vio antes del hecho aportó elementos que refuerzan la hipótesis de la acusación sobre un contexto de tensión y urgencia dentro de la vivienda.

Durante la audiencia, Santiago Cornejo Colombres relató ante el tribunal que esa mañana recibió un mensaje de audio de Figueroa, enviado minutos después de las 8, en el que le pedía que pasara a buscar a uno de sus hijos para llevarlo al colegio. En ese mensaje, el acusado le manifestó que estaba “complicado”, lo que motivó su rápida intervención debido a que ambos residen en el mismo barrio.

El testigo explicó que al llegar a la vivienda ubicada sobre calle Guachipas se encontró con una escena que le resultó llamativa. Según describió, Figueroa salió con el niño en brazos, visiblemente alterado, mientras el menor lloraba de manera insistente. Ese momento, que se extendió entre 10 y 15 minutos, fue interpretado por Cornejo como una situación fuera de lo habitual.

De acuerdo a su relato, el acusado intentaba convencer al chico de que fuera al colegio, pero no lograba calmarlo. El llanto persistente y la actitud del adulto le generaron una percepción particular: dijo que lo notó nervioso, algo que no le había resultado común en situaciones anteriores.

El testigo remarcó que en otras oportunidades, cuando el niño no quería asistir a clases, el propio Figueroa resolvía la situación llevándolo él mismo. Sin embargo, esa mañana la insistencia para que se lo llevaran le pareció inusual. “Pensé que la mejor manera de ayudar era llevándome al chico”, sostuvo durante su declaración.

Otro de los aspectos que mencionó fue la vestimenta del imputado. Indicó que llevaba ropa formal, como pantalón de vestir y zapatos, junto con un buzo con capucha. Esa combinación le hizo suponer que tenía algún compromiso laboral, aunque en ese momento no le dio mayor importancia.

Con el correr de la jornada y tras conocerse la noticia de la muerte de Kvedaras, la situación adquirió otro significado para el testigo. Expresó que el impacto fue inmediato y profundo, y que no podía creer lo ocurrido en una casa que, hasta entonces, no le había generado señales de alarma de ese nivel.

En la misma audiencia también se incorporaron testimonios relevantes de los hijos de la pareja. Las declaraciones, que habían sido registradas previamente mediante un sistema especial para resguardar a los menores, se reprodujeron en la sala sin público, en el marco de las medidas de protección vigentes.

Además, prestaron declaración profesionales del Cuerpo de Investigadores Fiscales, quienes abordaron la situación emocional y el contexto en el que se encontraban los niños tras el hecho. Sus aportes fueron considerados relevantes para comprender el entorno familiar previo al episodio investigado.

El proceso judicial avanza con la reconstrucción de lo ocurrido en la vivienda del barrio El Tipal, donde la fiscalía sostiene que la muerte de Kvedaras fue producto de una agresión directa en un contexto de violencia de género. Según esta hipótesis, la mujer falleció a raíz de una asfixia mecánica mixta, que combina estrangulamiento y sofocación.

La acusación ubica el hecho en un sector interno de la casa, específicamente en el área del antebaño, y descarta que se haya tratado de un accidente doméstico. En ese sentido, plantea que existió una secuencia de violencia que culminó con la muerte de la víctima.

Tras el episodio, siempre de acuerdo a la reconstrucción fiscal, Figueroa trasladó el cuerpo en su vehículo hasta un terreno perteneciente a su familia. Desde allí, habría enviado mensajes a allegados antes de ser encontrado con vida, con una herida en el cuello provocada con un arma blanca.

Por su parte, la defensa del imputado sostiene una versión distinta de los hechos. Argumenta que la muerte se produjo en medio de un forcejeo dentro del baño, cuando la mujer habría caído en la bañera. Según esa teoría, el fallecimiento se habría producido por un movimiento brusco compatible con un latigazo cervical, descartando la intención de matar.

El tribunal deberá evaluar ahora el conjunto de pruebas, testimonios y pericias incorporadas durante el debate para determinar qué versión se ajusta a lo ocurrido. En ese marco, declaraciones como la de Cornejo Colombres cobran relevancia, ya que aportan una mirada externa sobre el comportamiento del acusado en un momento clave.

El juicio continúa con la expectativa de nuevas exposiciones que permitan reconstruir con mayor precisión la secuencia de los hechos. Mientras tanto, el caso sigue generando atención por la gravedad de la acusación y por el impacto social que provocó desde el primer momento.


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