El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras sumó este lunes un testimonio central que aportó detalles sensibles sobre las horas previas al crimen y la relación que la víctima mantenía con el único acusado. La declaración de su hermano Manuel marcó uno de los momentos más intensos de la audiencia, al exponer tanto la violencia del hecho como el contexto en el que se produjo.
Durante su intervención, el testigo recordó el momento en que vio el cuerpo de su hermana en el sepelio. A pocos metros, según describió, comprendió la gravedad del ataque. Esa impresión lo llevó a tomar una decisión inmediata junto a su familia: que el velorio se realizara a cajón cerrado. En ese instante, además, advirtió signos visibles de violencia, lo que reforzó su percepción sobre la brutalidad del crimen.
El aporte de Manuel Kvedaras también resultó clave para reconstruir uno de los elementos técnicos de la investigación: la localización del celular de la víctima el día del hecho, ocurrido el 4 de agosto de 2023 en el barrio El Tipal. El hombre explicó que contaba con la contraseña del dispositivo desde hacía años, cuando su hermana le había pedido ayuda en una situación anterior.
Ese dato fue determinante. Mientras se encontraba fuera de la provincia por cuestiones laborales, logró acceder a la ubicación del teléfono en un momento en que la familia no conseguía dar con el paradero de Mercedes. La geolocalización indicó que el dispositivo estaba en inmediaciones de la vivienda vinculada al entorno familiar del acusado, lo que permitió orientar rápidamente la búsqueda.
En su declaración, también reconstruyó el vínculo entre la víctima y José Eduardo “Jota” Figueroa, hoy imputado por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género. Según relató, la relación venía atravesando un deterioro sostenido desde hacía meses, con episodios de tensión y discusiones frecuentes.
El testigo señaló que días antes del crimen su hermana le había manifestado su decisión de separarse. En ese contexto, describió conversaciones en las que Mercedes expresaba angustia por la reacción de su pareja, a quien notaba cada vez más enojado. Esa situación se intensificó en las jornadas previas al hecho.
Uno de los episodios más relevantes que mencionó ocurrió el sábado anterior al crimen. Ese día, según detalló, la víctima le pidió que la acompañara para enfrentar a su pareja, ya que no quería hacerlo sola. También relató que recibió mensajes en los que su hermana le contaba sobre discusiones, situaciones de maltrato y humillaciones que no estaba dispuesta a tolerar.
El testimonio puso el foco en un aspecto clave de la causa: el contexto de violencia de género previo al femicidio. Si bien Manuel reconoció que no había presenciado agresiones físicas directas, sí describió un vínculo con dinámicas de maltrato que, con el tiempo, se volvieron más evidentes.
Además, indicó que hacia fines de 2022 la víctima ya había planteado la posibilidad de separarse y que incluso había convocado a sus hermanos para hablar del tema, lo que refuerza la hipótesis de un conflicto sostenido en el tiempo.
Otro punto que generó impacto fue la relación previa entre el testigo y el acusado. Según explicó, durante años mantuvieron un vínculo cercano, compartiendo amistades y espacios en común. Esa cercanía, señaló, le permitió conocer de primera mano la dinámica de la pareja, aunque aclaró que con el tiempo comenzó a notar señales de deterioro.
El juicio continúa desarrollándose con nuevas testimoniales que buscan profundizar la reconstrucción de los hechos. La causa tiene como eje determinar las circunstancias en que se produjo el crimen y confirmar la acusación por femicidio, en un proceso que mantiene en vilo a la comunidad y que sigue sumando elementos clave en cada audiencia.