El juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras comenzó con un relato estremecedor que expuso la violencia y el miedo que atravesó la mujer en los meses previos a su asesinato en El Tipal, Salta. Durante la primera jornada, la fiscalía y la querella presentaron testimonios, mensajes y reconstrucciones del entorno que describen un contexto de humillación, hostigamiento y control constante.
Según la investigación, Mercedes vivió un verdadero infierno doméstico que se intensificó en los días previos al crimen. Intercambios con su madre, hermanos y amigos dejaron en evidencia el temor que sentía hacia su esposo, José Eduardo “Jota” Figueroa, y su firme decisión de separarse a pesar de las dificultades.
Días antes del femicidio, Figueroa la persiguió en auto, lo que llevó a Mercedes a pedirle a su hermano Manuel que la acompañara para enfrentarlo. En sus palabras, reflejó el miedo acumulado: “No lo conocés como es, vení conmigo”. Testigos también relataron episodios contradictorios: el acusado lloraba y la abrazaba por las noches, gestos que, lejos de ser contención, formaban parte de la dinámica de sometimiento emocional.
La violencia verbal y física fue constante. Figueroa la insultaba, humillaba y degradaba, mientras que la dependencia económica y emocional mantenía a Mercedes aislada. Uno de los relatos más dramáticos fue el de su hermana Rosario, quien recordó cómo Mercedes tuvo que esconderse en un placard para poder hablar con ella sin ser escuchada por su esposo.
El 29 de julio de 2023, apenas días antes del asesinato, Mercedes le contó a su hermana que había tenido que abandonar la casa tras un nuevo episodio de agresión verbal. Sus amigas coincidieron en que vivía con temor, intentando reconstruir su vida pese a las amenazas constantes.
A pesar de la violencia, Mercedes mantenía proyectos personales claros: quería estudiar, trabajar, viajar y vivir un amor sincero. En julio, rindió y aprobó cuatro materias, completando la última apenas un día antes de ser asesinada. Ese contraste entre sus planes y el contexto de maltrato refleja el intento de la víctima por recuperar autonomía y reconstruir su vida.
El femicidio ocurrió el 4 de agosto de 2023, en la vivienda que la pareja compartía en el barrio privado El Tipal. La primera audiencia judicial se centró en la lectura de la acusación y la incorporación de pruebas por lectura. El debate continuará en la próxima jornada con las declaraciones testimoniales de los testigos.
Este caso pone nuevamente en evidencia la violencia de género en Salta y la necesidad de herramientas efectivas para proteger a las víctimas antes de que se produzcan tragedias irreversibles.