La policía de Salta y el Servicio Penitenciario atraviesan horas de profundo dolor tras la muerte del suboficial mayor Ángel Guantay, conocido como “Pato”, quien falleció este lunes en el hospital San Bernardo luego de varios días internado en estado crítico.
El efectivo había sido baleado el pasado martes en un violento episodio ocurrido en barrio García Basalo, en la zona este de la capital salteña, donde se produjo un ataque que generó fuerte conmoción entre los vecinos y la comunidad policial.
Guantay había sido trasladado de urgencia al hospital San Bernardo con heridas de arma de fuego de extrema gravedad y permaneció en terapia intensiva desde entonces, con pronóstico reservado. Pese al esfuerzo del personal médico, su estado no logró revertirse y finalmente se confirmó su fallecimiento.
El hecho ocurrió cuando el suboficial se encontraba junto a su hija, quien también resultó herida durante el ataque. Según la información que trascendió en el entorno de la investigación, el agresor sería Julio Cayo, ex pareja de la mujer, quien también murió en el mismo episodio.
La noticia del fallecimiento de Guantay provocó una fuerte repercusión en la fuerza policial salteña, donde era una figura reconocida y respetada por sus compañeros. Mensajes de pesar y acompañamiento se multiplicaron en las últimas horas entre efectivos, allegados y familiares.
En paralelo, el cuadro de salud de la hija del suboficial muestra una evolución favorable. Permanece internada, se encuentra estable, lúcida y con contacto permanente con su entorno familiar y el equipo médico. Los profesionales que la asisten evalúan una recuperación positiva y no descartan que, si continúa la evolución sin complicaciones, pueda recibir el alta en los próximos días.
El caso volvió a poner en agenda la problemática de la violencia en la capital salteña y generó un fuerte impacto en barrio García Basalo, donde los vecinos aún intentan asimilar lo ocurrido. Se trata de un hecho que dejó una huella profunda tanto en el ámbito policial como en la comunidad en general.
Mientras avanza el proceso de duelo, los restos de Guantay son despedidos en medio de muestras de dolor y reconocimiento a su trayectoria dentro de la fuerza. Sus seres queridos, compañeros y allegados lo recuerdan como un hombre de servicio, comprometido con su tarea y muy cercano a su entorno.