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Golpiza brutal en el colegio Sagrado Corazón: Educación denunciará el caso y cuestiona el accionar del establecimiento

La cartera que conduce Cristina Fiore avanza con una denuncia judicial por la agresión que dejó a un estudiante internado cinco días con fracturas en el rostro, conmoción cerebral y amnesia temporaria.

Golpiza brutal en el colegio Sagrado Corazón: Educación denunciará el caso y cuestiona el accionar del establecimiento

Un grave caso de violencia escolar ocurrido en el colegio secundario Sagrado Corazón, ubicado en San Lorenzo Chico, salió a la luz y generó preocupación en las autoridades provinciales. El episodio, que involucra a dos alumnos del nivel secundario, derivó en una golpiza que dejó a uno de los estudiantes con lesiones de consideración y obligó a su internación en un sanatorio privado durante cinco días.

Según la reconstrucción de los hechos que maneja el Ministerio, todo comenzó en el baño del establecimiento. Un alumno habría intentado filmar a otro mientras este se encontraba en el mingitorio, lo que generó un primer cruce físico. En un primer momento pareció que la situación se calmaba, pero minutos después escaló de manera violenta en uno de los pasillos: el presunto agresor atacó por la espalda a su compañero con una serie de golpes de puño en el rostro. Solo la intervención de un docente evitó que la agresión fuera aún mayor.

El alumno agredido sufrió fracturas en el rostro, conmoción cerebral y una amnesia temporaria como consecuencia de la golpiza. Tras varios días de internación, ya se encuentra en su domicilio recuperándose, aunque las secuelas físicas y emocionales del hecho aún son motivo de atención médica. 

Desde la cartera educativa que conduce Cristina Fiore se expresó una fuerte preocupación por la forma en que el establecimiento manejó inicialmente el incidente. “Es grave que efectivamente hubo intención de que esto no trascienda”, señalaron fuentes del Ministerio, subrayando que la demora en la comunicación fue uno de los puntos más llamativos del caso.

El secretario de Gestión Educativa, Alejandro Williams Becker, confirmó que el Ministerio tomó conocimiento del hecho de manera tardía y puso el foco en el accionar institucional del colegio. “Nosotros tomamos conocimiento de esta situación tardíamente, lo cual es una primera cosa que nos llama la atención y a evaluar el desempeño de la unidad educativa, porque efectivamente el hecho ocurrió”, indicó el funcionario.

Según detalló Williams Becker, el primer reporte oficial que recibió el Ministerio llegó casi una semana después del incidente. En las actas del colegio, el episodio fue encuadrado como un “hecho de violencia entre pares”, pero las autoridades provinciales consideran que la gravedad de las lesiones –fracturas, conmoción y amnesia– hacía imposible resolverlo solo a nivel interno sin notificar de inmediato a las autoridades competentes.

“Si verdaderamente las consecuencias fueron de la medida en la que parece que fueron, claramente no es algo que se podía resolver a ese nivel sin notificar a las autoridades”, sostuvo el secretario. Ante esta situación, el Ministerio resolvió intervenir de manera directa: “Acabo de instruir al departamento jurídico que efectúe la denuncia directamente desde el Ministerio, porque no podemos quedar de brazos cruzados a la espera de información”, afirmó.

Las autoridades educativas también revelaron que no cuentan con una confirmación oficial por parte del establecimiento sobre la real dimensión de las lesiones del alumno. “Nosotros no tenemos confirmación de esa índole por parte del colegio”, explicó Williams Becker. Asimismo, intentó comunicarse con la familia del estudiante afectado: “Intercambié algunos mensajes, pero no pudimos comunicarnos telefónicamente… quiero ser muy respetuoso de eso”, señaló, priorizando la privacidad de los involucrados.

Durante la jornada de ayer, un equipo del Ministerio se presentó en el Sagrado Corazón para relevar información de primera mano. “La dirección de nivel, junto con la supervisión general y el supervisor del establecimiento, se constituyeron desde temprano en el colegio para instrumentar las primeras medidas y relevar las actas”, detalló el secretario. Ese informe ya fue elevado al área jurídica, que ahora impulsa tanto la denuncia penal como el análisis de posibles responsabilidades institucionales.

El caso pone sobre la mesa un tema que preocupa cada vez más en Salta y en todo el país: la violencia escolar y la necesidad de que los establecimientos actúen con rapidez y transparencia. En un contexto donde los conflictos entre estudiantes se multiplican, desde el Gobierno provincial calificaron el episodio en términos contundentes. “Es un hecho gravísimo”, afirmó Williams Becker, quien además advirtió sobre un panorama más amplio de conflictividad en los ámbitos escolares.

La demora del colegio Sagrado Corazón en dar parte del incidente genera interrogantes sobre los protocolos internos de las instituciones educativas salteñas. ¿Por qué se tardó casi una semana en informar al Ministerio? ¿Existió realmente una intención de que el hecho no trascendiera, como sugieren desde la cartera educativa? Estas son algunas de las preguntas que ahora deberá responder la investigación judicial que se iniciará desde el propio Ministerio.

En Salta, donde la educación pública y privada conviven en un mismo sistema bajo la órbita provincial, episodios como este sacuden la confianza de las familias. Padres y madres que envían a sus hijos a colegios secundarios esperan que las instituciones no solo brinden conocimiento, sino también un ambiente seguro donde se respeten los derechos de los estudiantes. Cuando un hecho de esta magnitud ocurre dentro de las instalaciones y no se comunica de inmediato, se genera una doble victimización: la del alumno agredido y la de toda la comunidad educativa que queda expuesta a la desconfianza.

El Ministerio de Educación de Salta, en línea con las políticas provinciales impulsadas por la ministra Cristina Fiore, viene trabajando en fortalecer los protocolos de actuación ante situaciones de violencia. Sin embargo, este caso evidencia que aún hay grietas en la aplicación práctica de esas normativas. La decisión de denunciar directamente desde la cartera educativa marca un precedente importante: el Estado provincial no se quedará de brazos cruzados ni tolerará que los establecimientos resuelvan por su cuenta hechos que claramente exceden el ámbito interno.

Desde el punto de vista legal, la denuncia que impulsará el departamento jurídico del Ministerio permitirá que la Justicia determine las responsabilidades tanto del agresor como de las autoridades del colegio que pudieron haber incurrido en omisión o encubrimiento al no informar en tiempo y forma. Además, se analizará si el hecho encuadra en alguna figura penal vinculada a lesiones graves o a la promoción de violencia entre menores.

Para las familias salteñas, este tipo de noticias genera inquietud. Muchos padres consultan diariamente en grupos de WhatsApp y redes sociales sobre la seguridad en las escuelas secundarias. El caso del Sagrado Corazón de San Lorenzo Chico se suma a otros episodios que, aunque no siempre llegan a los medios, reflejan una problemática que trasciende un solo establecimiento: el uso abusivo de celulares dentro de las aulas, la falta de supervisión en espacios como baños y pasillos, y la necesidad de formar a los estudiantes en el respeto y la resolución pacífica de conflictos.

El colegio Sagrado Corazón, una institución con trayectoria en la zona de San Lorenzo Chico, cuenta con un directorio encabezado por Luis Salinas. Hasta el momento, desde el establecimiento no se ha emitido ninguna declaración oficial sobre el incidente. Las autoridades educativas provinciales intentaron comunicarse para obtener su versión, pero no obtuvieron respuesta inmediata.

Más allá de las responsabilidades individuales, este caso obliga a una reflexión colectiva sobre la violencia escolar en Salta. ¿Estamos haciendo lo suficiente como sociedad para prevenir estas situaciones? ¿Los protocolos actuales son suficientes o es necesario revisarlos y dotarlos de mayor rigidez? El Ministerio de Educación parece haber tomado nota y, con esta denuncia, envía un mensaje claro: la protección de los estudiantes está por encima de cualquier consideración institucional.

Mientras el alumno agredido continúa su recuperación en casa, acompañado por su familia, el proceso judicial y administrativo recién comienza. El Ministerio de Educación de Salta, a través de su equipo jurídico y de supervisión, seguirá de cerca el caso para garantizar que se esclarezca lo ocurrido y se tomen las medidas que correspondan.

 

Con información de El Tribuno


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