Una pregunta del abogado defensor Juan Casabella Dávalos introdujo un elemento inesperado en la audiencia y dejó una incógnita abierta en la sala.
El letrado consultó a la testigo Bárbara Bach si conocía a Agustina García Fernández. Ella respondió que sí, que la habían conocido junto a Mercedes Kvedaras en un retiro espiritual realizado en 2022 o 2023. La describió como una persona que realiza "limpiezas energéticas" y que tiene la capacidad de comunicarse con personas fallecidas.
A continuación, la defensa avanzó con una pregunta puntual que cambió el tono de la audiencia: si sabía si esa mujer había visitado al imputado en la cárcel. "Sí", respondió Bach, sin agregar detalles.
"No hay más preguntas", cerró Casabella. La secuencia fue breve, pero dejó un silencio marcado en la sala y un interrogante sin desarrollo posterior, tanto sobre el motivo de la consulta como sobre el eventual alcance de ese vínculo.
Antes de eso, la testigo desarrolló un relato centrado en la relación entre Mercedes y el acusado en los meses previos al 4 de agosto de 2023, fecha del hecho que se investiga.
Bach, amiga de la víctima desde 2012 y con quien compartía fines de semana y espacios familiares, definió el vínculo como muy cercano. "Éramos como hermanas", expresó ante el tribunal.
En su declaración, sostuvo que la víctima intentaba separarse desde hacía tiempo. "Yo desde que la conozco se quiere separar", afirmó, y explicó que esa decisión aparecía de manera recurrente en la relación.
Según relató, esas crisis no siempre se concretaban en una ruptura definitiva. "Otras veces habían tenido situaciones similares, pero se resolvían porque él le daba viajes o algún regalo". También indicó que, en ese último período, Mercedes estaba buscando una casa como parte de ese proceso de separación y que la notaba angustiada por la situación.
En relación al estado emocional del imputado, Bach aportó un dato que ubicó en los días previos al hecho. Según dijo, la víctima le contaba que él atravesaba episodios de llanto reiterados durante las noches. "Lloraba como un bebé, me contaba Mercedes. Ella tenía miedo de dejarlo así", señaló.
Ese temor, según la testigo, influía en la decisión de la víctima de postergar la ruptura, pese a que su intención de separarse se mantenía.
Al ser consultada sobre supuestas infidelidades de parte de Mercedes, no dio detalles. Pero afirmó que Kvedaras "no le ocultaba", ya que buscaba que la decisión de la ruptura partiera de él. "Ella hacía que él se entere que quería que la deje, pero él no lo hacía", sostuvo durante su declaración.
"Mirada oscura"
En otra parte de la audiencia declaró Alejandra Jiménez de los Ríos, tía de Mercedes Kvedaras, quien reside en España y describió un vínculo muy cercano con la víctima. "Me siento como su segunda madre", expresó ante el tribunal.
Durante su testimonio, también se refirió a su percepción sobre el imputado José Figueroa. "Siempre le vi algo oscuro, una mirada oscura. No me decía nada, pero me incomodaba", sostuvo.
Además, recordó un episodio que ubicó en un contexto previo al hecho. Relató que, durante una sesión de coaching con Mercedes, la joven se encontraba dentro de un placard.