La investigación por el doble femicidio de las ciudadanas francesas sumó en los últimos días un nuevo movimiento clave con la citación de distintas personas para la extracción de muestras biológicas. La medida fue dispuesta por la Unidad Fiscal interviniente con el objetivo de realizar un cotejo de perfiles genéticos que permita esclarecer aspectos todavía pendientes del caso.
Según se informó, la decisión apunta a comparar un perfil genético femenino obtenido por especialistas de Francia a partir de estudios realizados en ese país. Este dato abrió interrogantes que ahora la Justicia intenta despejar mediante nuevas pericias, consideradas determinantes para confirmar o descartar posibles irregularidades en el proceso de análisis previo.
Las citaciones alcanzaron a un grupo específico de mujeres vinculadas, directa o indirectamente, a distintas instancias de la causa. Entre ellas se encuentra la médica legista que intervino en la autopsia de las víctimas, así como también operadoras y profesionales del laboratorio de Huellas Genéticas de la Universidad de Buenos Aires. Estas últimas ya habían aportado sus perfiles en una instancia anterior, durante una visita realizada por la Unidad Fiscal.
Además, se incluyó a personas del entorno del condenado por el hecho y de otros imputados, lo que evidencia que la medida no se limita únicamente al ámbito técnico, sino que también abarca posibles conexiones dentro del círculo cercano a los involucrados en la causa.
Desde el ámbito judicial se destacó que la totalidad de las personas convocadas se presentó de manera voluntaria para colaborar con la investigación. Sin embargo, se registró una excepción: la pareja de Santos Clemente Vera no acudió a la citación y tampoco presentó una justificación formal por su ausencia, lo que podría derivar en nuevas medidas procesales.
El objetivo central de estas extracciones es determinar si el perfil genético femenino detectado en los estudios realizados en Francia responde a una posible contaminación en laboratorio o si, por el contrario, se trata de un indicio relevante que permita avanzar en nuevas hipótesis dentro del expediente. Esta distinción resulta clave, ya que podría modificar el rumbo de la investigación o reafirmar conclusiones previas.
Una vez recolectadas, las muestras serán sometidas a análisis comparativos para establecer coincidencias o descartarlas. Este procedimiento técnico es considerado uno de los pilares en causas de alta complejidad, donde la evidencia científica puede inclinar la balanza en la reconstrucción de los hechos.
En paralelo, la Unidad Fiscal aclaró que estas nuevas diligencias no se realizarán sobre los restos de muestras que fueron recientemente trasladados desde el laboratorio de la Universidad de Buenos Aires. Sobre ese material, en cambio, se evalúa la posibilidad de llevar adelante otros estudios genéticos con la participación de autoridades judiciales francesas.
En ese sentido, se avanza en la conformación de una comisión que viajaría a Francia con el fin de tomar contacto directo con el laboratorio que logró identificar el perfil genético en cuestión. La iniciativa busca fortalecer la cooperación internacional y garantizar que los análisis se realicen con el mayor grado de precisión y transparencia posible.
Este intercambio entre equipos técnicos de distintos países refleja la complejidad del caso y la necesidad de recurrir a instancias de colaboración para profundizar el estudio de la evidencia. La articulación entre sistemas judiciales también apunta a evitar errores y asegurar la validez de los resultados obtenidos.
Por otro lado, se informó que los dos perfiles genéticos masculinos aislados hasta el momento no se encuentran completos. Esta situación impide, por ahora, realizar comparaciones efectivas que permitan identificar posibles coincidencias con personas vinculadas a la causa. La falta de datos completos representa una limitación importante en el avance de la investigación, aunque no descarta que en el futuro puedan obtenerse resultados más concluyentes.
El caso del doble femicidio de las turistas francesas continúa generando impacto por su gravedad y por la cantidad de años que lleva en proceso de investigación. Cada nuevo avance, como el actual, es seguido de cerca tanto por el entorno judicial como por la sociedad, que mantiene el interés en el esclarecimiento total de lo ocurrido.
En este contexto, las pruebas genéticas vuelven a posicionarse como una herramienta central para reconstruir los hechos con mayor precisión. La posibilidad de detectar errores, confirmar hipótesis o abrir nuevas líneas de investigación depende en gran medida de la calidad y el análisis de este tipo de evidencia.
Mientras tanto, la fiscalía continúa trabajando en distintas líneas de acción que permitan consolidar el proceso judicial. Las nuevas citaciones y estudios marcan un intento por agotar todas las instancias disponibles y avanzar hacia una resolución que aporte claridad en un caso que, pese al tiempo transcurrido, sigue presentando interrogantes.
El desarrollo de estas pericias será determinante en las próximas etapas de la causa. Los resultados podrían no solo validar lo actuado hasta el momento, sino también reconfigurar el escenario judicial si surgen elementos que no habían sido considerados anteriormente.
Así, la investigación vuelve a ponerse en movimiento con el foco puesto en la evidencia científica, en un intento por alcanzar respuestas firmes en uno de los casos más sensibles y complejos que atravesó la justicia en los últimos años.