La siniestralidad vial en Salta vuelve a encender alertas. A pocos días de terminar mayo, el mes ya suma 13 víctimas fatales por siniestros viales, igualando la totalidad registrada en el mismo período de 2025. Con este dato, el sistema vial provincial acumula 54 muertes en lo que va de 2026, una cifra prácticamente idéntica a la del año anterior.
El comportamiento de los números muestra una meseta preocupante. Tras el pico de 2023, cuando se alcanzaron 173 fallecidos, la curva descendió a 140 en 2024 y cerró 2025 con 130 víctimas fatales. Sin embargo, el inicio de este año mantiene niveles muy similares, sin un descenso sostenido que consolide la mejora.
En ese contexto, las autoridades de seguridad vial advierten que los principales factores de riesgo siguen intactos: exceso de velocidad, consumo de alcohol, falta de uso de cinturón y casco, y distracciones al volante, especialmente por el uso del celular o el GPS. A esto se suma la falta de descanso adecuado en los conductores, un elemento cada vez más presente en los siniestros.
Uno de los puntos más críticos continúa siendo el uso de motocicletas, que concentran una alta proporción de las víctimas fatales. Desde el área de Seguridad Vial remarcan que todavía persiste una débil cultura de prevención, sobre todo en el interior provincial, donde incluso se detecta la circulación de menores de edad en moto, en algunos casos desde los 10 años, sin casco ni documentación.
Las autoridades alertan que esta situación expone a un riesgo extremo a niños y adolescentes y puede derivar en lesiones graves o consecuencias irreversibles. También señalan que el problema no se limita a la falta de control, sino a una naturalización del incumplimiento de las normas viales.
En paralelo, se vienen reforzando operativos en distintos puntos de la provincia, con controles vehiculares, secuestro de rodados y prevención de delitos asociados. También se desarrollan capacitaciones, clínicas de conducción segura para motociclistas y charlas en escuelas e instituciones, con el objetivo de instalar hábitos responsables desde edades tempranas.
Otro eje de trabajo es la incorporación de la educación vial en el sistema escolar, prevista de manera progresiva hacia 2027, junto con el fortalecimiento del Observatorio de Seguridad Vial, que permite analizar estadísticas y orientar políticas públicas.
Desde el área de Seguridad Vial insisten en que la problemática no se resuelve solo con controles, sino con compromiso social. El uso del casco correctamente colocado, el respeto por las normas de tránsito, la prohibición de alcohol al volante y la responsabilidad al momento de circular son medidas básicas que siguen sin cumplirse de manera generalizada.
En este escenario, mayo vuelve a funcionar como señal de advertencia. Con cifras que se repiten año tras año, la seguridad vial en Salta sigue siendo un desafío urgente que combina educación, control y conciencia ciudadana.