La Justicia de Salta condenó a un hombre que engañaba a comerciantes con falsos comprobantes de transferencias bancarias para llevarse mercadería sin pagar. El acusado recibió una pena de un año de prisión de cumplimiento efectivo luego de comprobarse al menos cuatro hechos bajo la misma modalidad delictiva en Rosario de Lerma, Campo Quijano y zonas cercanas del Valle de Lerma.
La maniobra consistía en simular pagos electrónicos mediante supuestas transferencias realizadas desde el celular. Con esa excusa, lograba generar confianza en empleados y propietarios de negocios, retirándose con productos sin que el dinero ingresara nunca a las cuentas de los damnificados.
El fallo fue dictado en el marco de un juicio abreviado, procedimiento en el que el imputado reconoció los hechos atribuidos. Además de la condena, el juez interviniente resolvió declararlo reincidente, un punto que agrava su situación penal por antecedentes previos.
Uno de los episodios centrales de la causa ocurrió el 12 de marzo de 2026 en la despensa “Coca Mary”, ubicada sobre la ruta nacional 51, en la zona de La Lomita, jurisdicción de Rosario de Lerma.
Según se acreditó en la investigación, el hombre ingresó al local y pidió distintos productos, entre ellos coca de coquear y cigarrillos, por una suma cercana a los 92 mil pesos. Al momento de pagar, dijo tener problemas con la cámara del celular, lo que supuestamente le impedía escanear el código QR.
Frente a esa situación, propuso hacer una transferencia bancaria manual. Poco después mostró en la pantalla del teléfono un comprobante que aparentaba confirmar la operación. Confiando en ese respaldo, el empleado le entregó la mercadería.
Sin embargo, el dinero nunca impactó en la cuenta del comercio. Horas más tarde, al advertir que no existía acreditación alguna, se realizó la denuncia correspondiente.
La secuencia quedó registrada por las cámaras de seguridad del local. Las imágenes fueron incorporadas a la causa y permitieron observar al acusado dentro del negocio, el momento de la supuesta compra y su salida con los productos.
La pesquisa posterior permitió identificar al sospechoso y avanzar sobre otros hechos similares. Según la investigación, utilizaba el mismo vehículo para movilizarse en distintas maniobras cometidas sobre el corredor de la ruta 51.
Otro caso atribuido ocurrió el 12 de enero de 2024 en un corralón de Campo Quijano. Allí seleccionó materiales de construcción como pinturas, cables y un taladro percutor.
Una vez más, recurrió al mismo ardid: aseguró haber realizado una transferencia bancaria, mostró un comprobante apócrifo y se retiró con los productos sin efectuar el pago real.
La Fiscalía reunió pruebas clave para sostener la acusación. Entre ellas se incluyeron testimonios de víctimas y empleados, registros fílmicos, informes policiales, identificación del vehículo utilizado y secuestro de prendas vinculadas a los distintos episodios.
El volumen de evidencia permitió conectar al acusado con una modalidad repetida y sostenida en el tiempo, lo que fue especialmente valorado al momento de definir la pena.
Este tipo de estafas viene creciendo en Salta y en otras provincias argentinas a partir de la expansión de los pagos digitales. Muchos delincuentes aprovechan la rapidez de las operaciones electrónicas y la confianza cotidiana que existe con las transferencias inmediatas.
En algunos casos alteran imágenes, editan capturas de pantalla o utilizan aplicaciones falsas que simulan movimientos bancarios exitosos. El objetivo es obtener mercadería antes de que el comerciante verifique la acreditación real del dinero.
Especialistas en seguridad recomiendan no entregar productos hasta constatar el ingreso efectivo del pago en la cuenta bancaria o billetera virtual, especialmente cuando se trata de sumas importantes o clientes desconocidos.
También aconsejan desconfiar de excusas frecuentes, como supuestos desperfectos del celular, urgencias para retirarse rápido o insistencia para evitar controles.
En ciudades y localidades del Valle de Lerma, donde muchos comercios familiares trabajan con atención directa y confianza vecinal, estas maniobras suelen causar fuerte perjuicio económico.
Para pequeños negocios, perder mercadería por montos elevados puede representar un golpe importante, más aún en un contexto económico ajustado y con márgenes reducidos.
La condena dictada en Rosario de Lerma busca dar una respuesta penal frente a una modalidad que afecta cada vez más a comerciantes salteños. La declaración de reincidencia, además, marca que no se trató de un hecho aislado.
El caso deja una advertencia clara para dueños de negocios y empleados: mostrar un comprobante no siempre significa que el dinero fue transferido. La única validación segura sigue siendo la acreditación real del pago.
Mientras tanto, la Justicia salteña suma un nuevo antecedente contra las estafas digitales, un delito en crecimiento que se adapta rápidamente a las nuevas formas de compra y cobro en toda la provincia.