En la localidad de Vaqueros, una mujer de 38 años fue imputada por el fiscal penal en feria por una serie de delitos que revelan un patrón de agresividad y conflicto constante.
Los hechos, que se extendieron por varios meses, involucran desde intimidaciones con elementos improvisados hasta agresiones físicas contra vecinos, funcionarios públicos y hasta efectivos policiales. La acusada, asistida por la defensa oficial, declaró en el marco de las causas iniciadas en la Subcomisaría local, donde se acumularon denuncias que destacan la escalada de violencia en entornos cotidianos de esta zona norteña.
El inicio de esta saga se remonta a abril de 2025, cuando la mujer, aparentemente bajo los efectos del alcohol, generó un altercado en un domicilio particular de Vaqueros. Según las investigaciones, intimidó a varias personas con una botella rota, lo que llevó a una rápida intervención de la policía y su detención temporal. Este episodio no fue aislado, ya que marcó el comienzo de una serie de confrontaciones que afectaron la tranquilidad de la comunidad salteña, donde incidentes como estos generan preocupación por la seguridad en barrios residenciales.
Para julio, el conflicto escaló al involucrar a una agente de Tránsito municipal durante un control vehicular en rutas de Salta. Tras la retención de una moto conducida por su hijo, la imputada se presentó en la casa de la funcionaria, donde la empujó y amenazó con prender fuego su hogar si no devolvía el vehículo y cubría las multas. Esto derivó en medidas cautelares judiciales, como prohibiciones de acercamiento, que buscaban frenar la violencia en Vaqueros, una localidad conocida por su paz pero ahora sacudida por estos hechos que impactan en la vida diaria de los salteños.
Los meses siguientes no trajeron calma: en agosto, durante un evento público en la zona, la mujer fue expulsada por su comportamiento alterado, resistiéndose a los uniformados y causando lesiones a una agente en el forcejeo. Hacia fines de septiembre, intentó forzar un auto estacionado en una calle de Vaqueros, golpeando al conductor y amenazando a su familia al llegar la policía. Estos sucesos reiterados subrayan la necesidad de mayor atención a casos de violencia en Salta, donde la Justicia busca respuestas para restaurar la convivencia en comunidades como esta.