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Prisión perpetua para los dos acusados del doble homicidio de los hermanos Suárez en Coronel Moldes

El juez Eduardo Sángari condenó a Michel Jesús Suárez y a José María Enrique Chávez Herrera por el crimen ocurrido en febrero de 2024.

Prisión perpetua para los dos acusados del doble homicidio de los hermanos Suárez en Coronel Moldes

La Justicia salteña dictó uno de los fallos más contundentes del año en el Valle de Lerma. Tras varias jornadas de debate oral, el juez Eduardo Sángari condenó a prisión perpetua a Michel Jesús Suárez y a José María Enrique Chávez Herrera por el homicidio de los hermanos Suárez, un hecho que conmocionó a la localidad de Coronel Moldes en febrero de 2024. La resolución judicial coincidió con el pedido del fiscal penal Gabriel González, representante de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, quien sostuvo durante todo el proceso que ambos acusados actuaron con extrema violencia y bajo circunstancias agravantes.

El caso se remonta al 16 de febrero de 2024, cuando los dos hermanos fueron hallados sin vida en una finca de la zona rural de Coronel Moldes. Lo que en un principio despertó incertidumbre entre los vecinos rápidamente derivó en una investigación intensa que apuntó al hijo de una de las víctimas y a un amigo suyo. Las pruebas reunidas durante la etapa investigativa y luego expuestas en el juicio fueron determinantes para reconstruir la mecánica del crimen y atribuir responsabilidades.

Durante la audiencia de debate, el fiscal González detalló las imputaciones contra cada acusado. Suárez fue llevado a juicio como autor del delito de homicidio calificado por el vínculo, criminis causa y por alevosía en perjuicio de su padre, y también por homicidio criminis causa y por alevosía en perjuicio de su tío. Ambos hechos fueron tratados en concurso real dada la pluralidad de víctimas y de agravantes. En el caso de Chávez Herrera, la acusación fue por homicidio calificado criminis causa y por alevosía en dos hechos, también en concurso real.

El desarrollo del juicio incluyó jornadas extensas en las que se escucharon testimonios, se analizaron peritajes y se revisaron las evidencias recolectadas durante la investigación. La defensa de Suárez, en su alegato final, intentó reorientar la calificación legal del caso y solicitó una pena de 14 años por robo calificado con llave verdadera, y de manera subsidiaria, otra pena de 14 años bajo la figura de homicidio en ocasión de robo. Sin embargo, estos planteos no lograron convencer al tribunal, que consideró acreditados los agravantes sostenidos por la Fiscalía.

Después de las réplicas y dúplicas —etapa en la que cada parte responde a los argumentos del otro— se escucharon las últimas palabras de los acusados. Fue recién después de esa instancia que el juez se retiró a deliberar, para regresar luego con un veredicto que confirmó las imputaciones más graves de la causa. Tanto Suárez como Chávez Herrera fueron declarados responsables de los delitos por los que habían llegado a juicio y recibieron la condena de prisión perpetua, la máxima pena prevista por el Código Penal argentino.

En el caso de Suárez, el tribunal también resolvió revocar la condicionalidad de una pena previa dictada por hechos de violencia de género. Con la condena actual, ambas sanciones fueron unificadas para su cumplimiento en prisión. Esta decisión fue fundamentada en los antecedentes del acusado y en la gravedad del caso, que la Justicia interpretó como una manifestación extrema de violencia y desprecio por la vida humana.

La sentencia no solo determina el destino penal de los acusados, sino también medidas complementarias. Una vez que el fallo quede firme, ambos deberán ser registrados en el Banco de Datos Genéticos, una herramienta destinada a colaborar en la identificación de autores de delitos graves y en la prevención de reincidencias. Además, el Tribunal ordenó su inmediato traslado a la Unidad Carcelaria 1, donde cumplirán la condena.

El doble homicidio de los hermanos Suárez dejó una fuerte marca en la comunidad de Coronel Moldes, que siguió de cerca cada paso del proceso judicial esperando una resolución clara. La vinculación directa entre uno de los fallecidos y uno de los condenados agravó el impacto del hecho, generando consternación en una localidad donde los vínculos familiares y la vida comunitaria tienen un peso profundo. Con la lectura de la sentencia, las autoridades judiciales buscaron transmitir un mensaje firme frente a hechos de extrema violencia: que la Justicia avanzará sin titubeos, incluso cuando los responsables formen parte del círculo íntimo de las víctimas.

El fiscal González, quien encabezó la acusación, destacó a lo largo del proceso la importancia del trabajo conjunto entre las distintas áreas especializadas que intervinieron en la investigación. La labor forense, la reconstrucción del hecho y el análisis de los indicios fueron clave para sostener la acusación con solidez. Si bien el veredicto representa un cierre judicial, para muchos pobladores de Moldes el caso quedará como uno de los episodios más duros de los últimos años, tanto por la brutalidad del crimen como por el vínculo familiar involucrado.

Con esta condena, la Justicia salteña reafirma su postura frente a los crímenes calificados por alevosía y criminis causa, considerados entre los más graves del Código Penal. La prisión perpetua para Suárez y Chávez Herrera marca un precedente claro sobre la respuesta institucional ante hechos de violencia extrema que ponen en jaque la seguridad y la convivencia en las comunidades del interior provincial.

 


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