Este lunes por la noche un automóvil terminó volcado dentro de una zanja en el tramo que une los barrios San Rafael y Solís Pizarro, justo a la altura del cruce de las vías.
El conductor circulaba solo y, según se pudo saber, no advirtió a tiempo el peligro. El vehículo quedó con uno de sus laterales apoyado en la excavación y sufrió daños importantes.
La falta de iluminación en la zona habría sido clave. El propietario del auto contó que no alcanzó a ver la zanja y, al caer, el auto se dio vuelta. Quienes se acercaron al lugar lo encontraron llorando de bronca e impotencia al ver cómo había quedado su vehículo. Afortunadamente no resultó herido.
Residentes de ambos barrios señalaron que el lugar no tiene luces ni ningún tipo de señalización que advierta sobre la presencia de la zanja. “Es un peligro constante, sobre todo de noche”, repetían varios mientras miraban el auto volcado.
Los vecinos aseguran que este no es un hecho aislado. Según relataron, se trata del tercer accidente de características parecidas registrado en el mismo tramo en los últimos tiempos. En todos los casos el problema fue el mismo: la zanja abierta sin ninguna protección visible.
Ante la reiteración de estos siniestros, los habitantes de la zona piden con urgencia la colocación de carteles, iluminación adecuada y medidas de contención. “No queremos que la próxima sea más grave”, afirmaron.
La situación genera preocupación creciente entre quienes circulan por esa arteria. Mientras el auto dañado espera ser retirado, los vecinos esperan respuestas concretas para evitar que un nuevo vuelco termine con consecuencias peores.