La mañana de este martes se vivieron momentos de zozobra en las afueras de Orán, Salta, cuando un avión liviano de la empresa Ayres debió realizar un aterrizaje de emergencia tras una falla en su motor. El incidente ocurrió cerca del Río Blanco, a pocos kilómetros del centro de la ciudad, y, por fortuna, no dejó heridos ni daños de consideración. La pericia del piloto fue clave para evitar un desenlace fatal.
El hecho tuvo lugar pasadas las 10 de la mañana, en una jornada soleada que parecía tranquila en el norte salteño. El piloto, que realizaba un vuelo de rutina sin pasajeros a bordo, notó un desperfecto en el motor mientras sobrevolaba la zona rural cercana al Río Blanco. Con calma y profesionalismo, decidió descender de manera controlada en un terreno despejado, logrando que la aeronave no sufriera daños estructurales ni se incendiara.
Vecinos de los alrededores, alertados por el sonido inusual del motor y la brusca maniobra del avión, dieron aviso inmediato a las autoridades. “Escuchamos un ruido raro, como si el motor se ahogaba, y de repente vimos el avión bajar rápido. Fue un susto grande”, relató un poblador de la zona, que prefirió no dar su nombre. La rápida reacción de los lugareños permitió que la Policía de Salta y los bomberos voluntarios de Orán llegaran al lugar en pocos minutos.
El operativo de respuesta fue ágil: los efectivos acordonaron el área para garantizar la seguridad, mientras que los bomberos verificaron que no hubiera riesgos de derrames de combustible o incendios. Técnicos de Aeronáutica Civil se trasladaron desde la base aérea de Orán para inspeccionar la aeronave y comenzar a investigar las causas del desperfecto. Por el momento, se desconoce qué provocó la falla, aunque se espera un informe oficial en los próximos días.
El avión, que quedó posado en un terreno irregular, permanece bajo custodia mientras se realizan las tareas de remoción. Especialistas trabajarán en las próximas horas para trasladar la aeronave y analizar en detalle el motor averiado. Las primeras hipótesis apuntan a un problema mecánico inesperado, pero las autoridades prefieren no especular hasta contar con los resultados técnicos.
La comunidad de Orán, acostumbrada a la actividad aérea por los vuelos agrícolas y de rutina en la región, quedó conmocionada por el suceso. Sin embargo, el alivio reinó al confirmarse que no hubo víctimas. “Fue un milagro que no pasara a mayores. El piloto es un héroe”, comentó un vecino mientras observaba el trabajo de los equipos de emergencia.
Este incidente pone en foco la importancia de los controles técnicos en la aviación y la preparación de los pilotos para enfrentar situaciones críticas. En una región como Salta, donde los vuelos livianos son habituales para tareas agrícolas y de vigilancia, la seguridad aérea vuelve a ser un tema de conversación. Mientras tanto, los oranenses respiran aliviados, agradeciendo que la jornada no terminó en tragedia.