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Reactivación judicial

Trasladan muestras clave para nuevos estudios de ADN en el crimen de las turistas francesas

La medida podría generar avances en una causa que tuvo repercusión internacional.

Trasladan muestras clave para nuevos estudios de ADN en el crimen de las turistas francesas

El traslado de muestras biológicas recolectadas durante las autopsias realizadas en 2011 volvió a poner en movimiento una de las investigaciones criminales más sensibles de los últimos años. Se trata de hisopados que habían sido preservados bajo estrictas condiciones y que ahora serán sometidos a nuevos estudios genéticos con herramientas tecnológicas que no existían al momento del hecho.

El procedimiento marca un punto de inflexión en la causa, ya que abre la posibilidad de obtener información inédita a partir de evidencia que hasta ahora no había podido ser explotada en su totalidad. Los restos fueron resguardados durante más de una década en un laboratorio especializado, donde permanecieron bajo protocolos que garantizaron su conservación.

La decisión de avanzar con este material surge de un trabajo minucioso de revisión de documentación, inventarios y registros vinculados a la investigación original. Ese proceso permitió identificar la existencia de remanentes biológicos que no habían sido utilizados en análisis previos o que podían ser reexaminados con nuevas metodologías.

El operativo de traslado se llevó adelante bajo estrictas medidas de seguridad y control. Participaron integrantes del equipo fiscal junto a especialistas en genética forense, quienes viajaron para constatar la integridad de las muestras y asegurar el cumplimiento de la cadena de custodia. Este aspecto es clave para garantizar la validez de cualquier resultado que pueda surgir de los estudios.

Además, la intervención de autoridades extranjeras vinculadas a la seguridad refleja que el caso mantiene interés fuera del país. La cooperación internacional sigue siendo un componente relevante, tanto en términos técnicos como judiciales, para avanzar en causas de esta magnitud.

Una vez completadas las verificaciones, el material fue trasladado por vía aérea y depositado en un laboratorio especializado en biología molecular, donde permanecerá bajo resguardo hasta que se definan los próximos pasos. Allí se evaluará en primer término el estado de conservación de los hisopados, un factor determinante para establecer si es posible realizar nuevos análisis.

El objetivo central es aplicar técnicas de ADN más avanzadas que permitan obtener perfiles genéticos más precisos o detectar información que en su momento pasó inadvertida. En los últimos años, la genética forense experimentó avances significativos, tanto en sensibilidad como en capacidad de procesamiento de muestras degradadas.

En este contexto, los especialistas consideran que incluso pequeñas cantidades de material pueden resultar útiles si se aplican los procedimientos adecuados. Esto abre una expectativa concreta de que la evidencia pueda arrojar datos relevantes que contribuyan a esclarecer aspectos aún pendientes del caso.

Desde el ámbito judicial se mantiene cautela respecto de los resultados, pero se reconoce que el avance tecnológico representa una oportunidad que no puede ser desaprovechada. La posibilidad de reanalizar pruebas con herramientas actuales es una práctica cada vez más frecuente en investigaciones de larga data.

Otro punto importante es la participación de las familias de las víctimas. En caso de que se confirme la viabilidad de los estudios, se prevé que puedan designar peritos de parte para seguir de cerca el proceso. Esta instancia busca garantizar transparencia y brindar confianza en los resultados que eventualmente se obtengan.

El vínculo con las autoridades judiciales extranjeras también será clave en esta etapa. La coordinación permitirá agilizar procedimientos y asegurar que cualquier hallazgo pueda ser integrado de manera efectiva en el marco de la investigación.

El trabajo previo que permitió localizar las muestras no fue menor. Incluyó la revisión detallada de actas, registros de secuestro y constancias de envío de evidencia. A partir de ese relevamiento se logró reconstruir el recorrido del material y confirmar su disponibilidad para nuevos estudios.

Este tipo de tareas, muchas veces invisibles, son fundamentales en causas complejas. La trazabilidad de la evidencia no solo garantiza su autenticidad, sino que también permite reabrir líneas de investigación que parecían agotadas.

A más de una década del hecho, la incorporación de nuevas herramientas científicas renueva las expectativas. Si bien no hay certezas sobre los resultados, el solo hecho de poder volver a analizar pruebas clave representa un avance significativo.

El caso, que en su momento generó una fuerte conmoción y trascendió fronteras, sigue siendo objeto de atención tanto en el ámbito judicial como en la sociedad. Cada paso que se da en la investigación es seguido de cerca, en la búsqueda de respuestas que aún permanecen pendientes.

En este escenario, la ciencia vuelve a ocupar un rol central. La posibilidad de que la tecnología aporte claridad donde antes no pudo hacerlo es una de las principales apuestas. Y aunque el camino es incierto, el movimiento de estas piezas clave vuelve a poner en marcha una investigación que se resiste a quedar en el pasado.

 


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