MÁS DE POLÍTICA



POLÍTICA EXTERIOR

Javier Milei subió al portaaviones USS Nimitz y reforzó la alianza militar con Estados Unidos en ejercicios en el Atlántico Sur

El Presidente participó de maniobras navales conjuntas en el marco del Passex 2026.

Javier Milei subió al portaaviones USS Nimitz y reforzó la alianza militar con Estados Unidos en ejercicios en el Atlántico Sur

El presidente Javier Milei protagonizó este jueves una postal poco habitual para la política argentina: su llegada al portaaviones nuclear USS Nimitz en medio de los ejercicios navales conjuntos que se desarrollan en el Atlántico Sur. La actividad se dio en el marco del operativo Passex 2026, una serie de maniobras coordinadas entre la Armada Argentina y fuerzas de Estados Unidos que buscan fortalecer la cooperación en defensa.

El arribo del mandatario se concretó cerca del mediodía, luego de partir desde Aeroparque a bordo de una aeronave militar estadounidense. La imagen del jefe de Estado pisando la cubierta de uno de los buques más emblemáticos de la flota norteamericana no solo tuvo impacto simbólico, sino que volvió a dejar en claro la orientación internacional que viene sosteniendo el Gobierno nacional desde su asunción.

La visita no fue en soledad. Milei estuvo acompañado por su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, además de funcionarios clave del gabinete vinculados al área económica y de defensa. También formaron parte de la comitiva autoridades militares y representantes diplomáticos, en una escena que combinó política, estrategia y exhibición de poderío militar.

Durante su permanencia en el buque, el Presidente participó de actividades previstas en la jornada final del ejercicio, que incluyeron demostraciones aéreas con cazas y helicópteros, además de maniobras tácticas coordinadas entre distintas unidades. El despliegue formó parte del programa Southern Seas 2026, que contempla una serie de operaciones en aguas del Mar Argentino.

El Passex —acrónimo de “Passing Exercise”— es un tipo de entrenamiento que se realiza cuando embarcaciones de diferentes países coinciden en una misma zona marítima. En esta oportunidad, la presencia del USS Nimitz en aguas cercanas al litoral argentino habilitó la ejecución de estos ejercicios, que fueron autorizados por el Gobierno nacional mediante un decreto específico.

El operativo incluyó la participación escalonada de unidades de la Armada Argentina, entre ellas destructores, corbetas y patrulleros oceánicos, que se sumaron a la flota estadounidense para realizar prácticas de navegación, defensa aérea y coordinación táctica. Las maniobras se desarrollaron frente a distintos puntos de la costa, con epicentro final en la zona marítima cercana a Mar del Plata.

Uno de los aspectos más destacados del ejercicio fue la simulación de escenarios de combate aéreo, donde aviones de última generación realizaron prácticas de ataque y defensa. Además, se llevaron a cabo operaciones de abordaje y control de buques, conocidas en la jerga militar como ejercicios de “visita, registro y captura”.

Para la Armada Argentina, este tipo de actividades representa una oportunidad para mejorar el nivel de entrenamiento de sus tripulaciones y actualizar procedimientos operativos. La interacción con una de las flotas más avanzadas del mundo permite incorporar тәжіcnicas y protocolos que luego pueden ser aplicados en tareas de vigilancia y defensa del territorio marítimo nacional.

Sin embargo, la presencia del Presidente en este contexto no pasó desapercibida en el plano político. La decisión de profundizar la cooperación con Estados Unidos en materia de defensa genera tanto apoyos como cuestionamientos dentro del escenario nacional. Mientras desde el oficialismo destacan la importancia de fortalecer vínculos estratégicos, sectores críticos advierten sobre una posible pérdida de autonomía en política exterior.

Este episodio se suma a una serie de gestos que el Gobierno viene realizando desde diciembre en dirección a Washington. Entre ellos, se destacan iniciativas vinculadas al desarrollo de infraestructura militar en el sur del país, con especial atención en la proyección hacia la Antártida, una región clave en términos geopolíticos y científicos.

En ese marco, la visita al USS Nimitz no aparece como un hecho aislado, sino como parte de una hoja de ruta más amplia que busca reposicionar a la Argentina en el tablero internacional, con un alineamiento claro hacia Estados Unidos. La estrategia incluye cooperación en defensa, acuerdos económicos y una agenda común en temas de seguridad regional.

Las maniobras del Passex 2026 también tienen antecedentes en ejercicios bilaterales realizados en años anteriores, conocidos bajo la denominación “Gringo-Gaucho”. Estas prácticas históricamente apuntaron a mejorar la interoperabilidad entre ambas fuerzas y consolidar la relación militar entre los dos países.

En términos operativos, el despliegue de este año fue uno de los más relevantes de los últimos tiempos en el Atlántico Sur. La participación de un portaaviones nuclear como el USS Nimitz, junto a destructores y aeronaves de combate, elevó el nivel de complejidad y visibilidad del ejercicio.


¿Te gustó la noticia? Compartíla!