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Arde la Libertad

Rodrigo Quinteros: “El que quiere que reelija Gustavo Sáenz es Olmedo con todo lo que está haciendo"

El concejal volvió a disparar con dureza contra la dupla que maneja el partido en la provincia. Acusa aislamiento, irregularidades groseras y una estrategia que solo beneficia al gobernador.

Rodrigo Quinteros: “El que quiere que reelija Gustavo Sáenz es Olmedo con todo lo que está haciendo"

En Salta la interna de La Libertad Avanza ya no es un secreto a voces: es un conflicto abierto que se profundiza cada semana.

El concejal Rodrigo Quinteros, que hace poco había marcado distancia del Olmedismo con un comunicado contundente, ahora fue directo al hueso en los micrófonos de Agenda Salta. En medio de las denuncias por irregularidades en el armado partidario, no se guardó nada y dejó en claro que la conducción local está haciendo exactamente lo contrario de lo que necesita el espacio nacional.

“El que quiere que reelija Gustavo Sáenz es Olmedo con todo lo que está haciendo, parece que le quiere asegurar la reelección”. La frase no es un golpe al aire. Es la síntesis de una mirada que comparten varios referentes que todavía se consideran parte del proyecto de Javier Milei pero que se sienten traicionados por la forma en que se administra el partido en territorio salteño.

Quinteros describe un escenario de división clara

“En la libertad Avanza hay una facción que no responde al gobierno nacional, que está integrada por Orozco y Olmedo, que desobedece continuamente lo que plantea Nación, rompe los puentes electorales a nivel nacional y a nivel local”. Según su lectura, esa facción cercena cualquier posibilidad de diálogo y convierte al espacio en un club cerrado que solo mira las elecciones provinciales. En la vereda de enfrente, dice, están quienes creen que el gobierno nacional necesita gobernabilidad y canales abiertos. “En esa vereda estamos la diputada Bruno y la diputada Flores y no somos los únicos, hay muchos disconformes con el manejo que se hace dentro de la libertad avanza”.

El problema no es solo local: “En Buenos Aires no estaban enterados de este recambio de autoridades y no cayó muy bien”. Salta aparece, según esta visión, como una de las provincias que más dolores de cabeza le genera al gobierno nacional precisamente porque hay dirigentes que no aportan gobernabilidad, que rompen puentes y traban cualquier instancia de diálogo. El objetivo declarado de Quinteros y de quienes piensan como él es “revitalizar a la Libertad Avanza de personas que han dinamitado el espacio a nivel local, que han generado una sangría de dirigentes y de personas que han apoyado al gobierno nacional”.

La crítica se vuelve más filosas cuando habla de los intereses en juego: “Cuando tenes un sector que solo busca un interés personalísimo que parece que sus únicos objetivos son las elecciones provinciales, desconociendo que hoy estamos todos gracias al sello de la Libertad Avanza y no por mérito propio”. Esa lógica, sostiene, genera la peligrosa ilusión de que los votos son propios y de que se puede estar por encima del presidente. El resultado previsible es un costo electoral que no se limitaría a las provinciales: también pegaría en las nacionales.

El aislamiento que describe el concejal tiene una imagen concreta “Se hace muy difícil cuando los dirigentes locales se encierran en Zuviría 460 y desoyen a Santilli, desoyen a Pettovello, le hacen desplante a Milei y desobedecen al gobierno nacional”. Esa sede se volvió, en el relato de los disconformes, el símbolo de un manejo vertical y cerrado que no admite debate interno.

Sobre la renovación de autoridades, Quinteros no se anda con eufemismos

El concejal de LLA coincide con la lectura de que hay “groseras irregularidades” y un verdadero “acuartelamiento de la dupla Olmedo-Orozco” que le da la espalda a la militancia. Las solicitudes de afiliación de las diputadas nacionales Eliana Bruno y Gabriela Flores están frenadas, lo que les impide participar de internas o ser candidatas. “Un partido que tiene Libertad en su nombre no deja disputar internas, no afilia a las personas que se quieren afiliar y se manejan como una PyME lo cual va en contra del orden democrático”.

Ni siquiera el diputado nacional Carlos Zapata aparece en el radar: “¿Zapata sigue siendo diputado? porque yo no tengo registro de esa persona, no lo he visto nunca más creo que está viviendo en Buenos Aires, pensé que no era más diputado nacional porque no se lo ve en ningún lugar”. La imagen que queda es la de un espacio que se vacía de referentes mientras la conducción se autoatribuye victorias que todavía no se ganaron. “Con respecto al acuartelamiento lo vengo diciendo que se encierran entre cuatro paredes atribuyéndose 5 victorias electorales, creyendo que la sexta esta certera y no es así, las elecciones se ganan el día de la elección y hoy se hace muy difícil conseguir personas que quieran trabajar con Orozco y Olmedo”.

Ante la pregunta inevitable sobre si habrá cambios a corto plazo, Quinteros remite la decisión a la conducción nacional. Pero deja una advertencia que pesa: si la situación se mantiene y apunta al dueño del sello de la Libertad Avanza como principal responsable en caso de que Sáenz reelija. La denuncia no es menor. En una provincia donde el oficialismo provincial tiene músculo y el espacio libertario todavía está en construcción, cerrarse, congelar afiliaciones y romper puentes con Nación no parece la mejor receta para crecer. Al contrario: convierte a La Libertad Avanza salteña en un actor que, lejos de sumar, resta. Y mientras tanto, el gobernador Gustavo Sáenz observa desde la otra vereda cómo el principal espacio opositor se desangra por su propia interna.

El conflicto dejó de ser un roce de pasillo. Es una grieta que atraviesa al partido y que pone en juego no solo las chances provinciales sino también la capacidad del espacio para aportar gobernabilidad al gobierno nacional. Quinteros y quienes acompañan su postura apuestan a que desde Buenos Aires se tome nota. Porque si la conducción local sigue manejando el partido como una estructura cerrada y personalista, el costo lo van a pagar todos los que creyeron en el sello de La Libertad Avanza. Y en Salta, ese costo ya se empieza a sentir.

 

 

 

 


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