La noche salteña atraviesa una crisis marcada por la caída de la actividad de los boliches y el crecimiento de las fiestas clandestinas. Tras la clausura de cinco eventos ilegales, empresarios del sector reclamaron actualizar los horarios de funcionamiento y las normas que regulan la actividad.
Mario Delaloye, referente de las discotecas, sostuvo que las restricciones vigentes desalientan la concurrencia a los locales habilitados. Actualmente, la venta de alcohol está permitida hasta las 4 y los establecimientos deben cerrar a las 5, una limitación que, según explicó, no se adapta a los hábitos actuales del público.
El dirigente afirmó que la actividad cayó un 40% y advirtió que algunos locales están cerca de cerrar. En la ciudad de Salta, estimó que quedan menos de ocho boliches bailables, mientras que la apertura de nuevos establecimientos se encuentra prácticamente paralizada.
En contraste, las fiestas clandestinas convocan a cientos de personas y se extienden, en algunos casos, hasta las primeras horas de la mañana. Durante el último fin de semana se realizaron operativos en distintos puntos de la provincia, con cinco eventos clausurados y cinco personas infraccionadas.
Delaloye también cuestionó el funcionamiento de espacios que realizan actividades bailables sin contar con las habilitaciones correspondientes. Advirtió que la falta de controles sobre la venta de bebidas alcohólicas y las condiciones de seguridad expone a los asistentes a distintos riesgos.
Además, alertó sobre los peligros de circular en vehículos después de pasar toda la noche en fiestas que pueden prolongarse hasta las 10 u 11. Según señaló, a esa hora aumenta el tránsito habitual y quienes regresan de esos encuentros pueden representar un riesgo vial.
El sector busca que se actualice el código nocturno antes de la temporada de verano, cuando aumenta la presencia de turistas y estudiantes de otras provincias. Entre los pedidos presentados ante el Concejo Deliberante figuran ampliar la capacidad permitida por establecimiento, extender el horario de venta de alcohol hasta las 5 y llevar el cierre de los locales hasta las 6.
Para los empresarios, una regulación acorde con los hábitos actuales permitiría mejorar la competitividad de los boliches habilitados y fortalecer los controles sobre las actividades nocturnas.
El reclamo apunta a ordenar los distintos rubros, establecer condiciones claras de funcionamiento y ofrecer alternativas seguras para quienes salen a bailar. Advierten que, sin cambios, la pérdida de público podría profundizarse y favorecer la expansión de fiestas que funcionan al margen de las normas.