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Alquileres en Salta: la mora supera el 10% y cada vez más familias pagan con atraso

El mercado inmobiliario local refleja el impacto de la pérdida de poder adquisitivo: los inquilinos arrastran deudas permanentes y piden renegociar contratos.

Alquileres en Salta: la mora supera el 10% y cada vez más familias pagan con atraso

El mercado de alquileres en Salta está pintando un panorama cada vez más complicado para miles de familias.

 

Cada mes son más los que llegan tarde al pago o directamente mantienen un mes de deuda como si fuera parte del contrato habitual. Ya no se trata de casos aislados: la mora general supera el 10% y sigue subiendo, según el movimiento que se ve en las inmobiliarias de la ciudad.

Lo que más se repite es el atraso estructural. Muchos inquilinos pagan una parte del alquiler y dejan el resto para el mes siguiente, creando un ciclo que no se corta. No es que no quieran cumplir, simplemente los sueldos no alcanzan para cubrir todo lo que sube: comida, transporte, servicios y, claro, el alquiler que no para de aumentar.

Esta situación ya es más pesada que la que se vivió durante la pandemia. En aquel momento la economía se frenó de golpe, pero ahora el problema es otro: los ingresos se quedaron rezagados frente a los gastos fijos de una vivienda. Los salteños sienten que trabajan más y terminan con menos plata en el bolsillo para llegar a fin de mes.

Los propietarios, en general, están mostrando una paciencia poco habitual. En lugar de iniciar juicios por desalojo apenas se cumplen los dos meses de deuda que marca la ley, la mayoría prefiere sentarse a renegociar. Saben que el inquilino no es un moroso voluntario, sino alguien que realmente está apretado por la inflación.

Por eso crecen los pedidos de refinanciación de contratos tanto de casas como de locales comerciales. Familias enteras y pequeños comerciantes se acercan a las inmobiliarias buscando extender plazos, bajar montos temporarios o acordar pagos parciales. Es una salida que alivia a corto plazo, pero deja en evidencia lo frágil que está el bolsillo de los salteños.

No hay que olvidarse de que pagar una vivienda en Salta ya no es solo el alquiler. Cuando sumás impuestos municipales, expensas, luz, gas y agua, el número se duplica fácil. Un alquiler de 300 mil pesos termina costando 600 mil o más con el “combo completo”, y ahí es donde los números dejan de cerrar para la mayoría.

El futuro cercano no pinta sencillo. Mientras la inflación siga comiéndose los aumentos salariales, este atraso en los alquileres en Salta parece destinado a seguir creciendo. Las familias ya no solo ajustan gastos: directamente postergan pagos y cruzan los dedos para que el próximo mes la cosa mejore. Por ahora, la paciencia de ambos lados del contrato es lo que mantiene el mercado en pie.

 


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