Una mañana tranquila en los cerros de Campo Quijano terminó con un susto inesperado para un vecino de la zona rural de Corralito. Mientras se disponía a comenzar el día con su habitual mate cocido acompañado de un bollo, un hombre descubrió a través de las cámaras de seguridad de su vivienda que un puma caminaba tranquilamente por el patio de su finca.
El episodio ocurrió en las primeras horas de la mañana cuando Sebastián Guerrero, propietario del lugar, revisó las imágenes captadas por el sistema de vigilancia instalado en su casa. Lo que vio en la pantalla lo dejó completamente sorprendido: un imponente felino avanzaba con total tranquilidad por las inmediaciones de la vivienda.
“Lo vi caminar por el patio como si nada, como Pancho por su casa”, relató el vecino al describir el momento en que advirtió la presencia del animal.
La escena quedó registrada en las cámaras instaladas en la propiedad, ubicada en un sector serrano de Corralito, una zona caracterizada por la presencia de fincas rurales y pequeños productores que crían animales de granja.
Ante la situación, Guerrero decidió actuar de inmediato. Su principal preocupación no era solo la presencia del felino cerca de la vivienda, sino el posible riesgo para los animales que se crían en la zona.
Por eso, apenas confirmó que se trataba de un puma, comenzó a alertar a los vecinos para que tomaran precauciones y resguardaran a sus animales.
En estos parajes rurales es habitual que las familias tengan cabras, gallinas, ovejas, terneros e incluso caballos, animales que pueden convertirse en presas fáciles para este tipo de depredadores cuando bajan desde los cerros en busca de alimento.
“Hay que hacer ruido cuando aparece un puma. Si uno hace mucha buya, el animal se asusta y se va”, explicó Guerrero al comentar las precauciones que suelen tomar en estos casos.
El vecino también recordó un episodio reciente que generó preocupación entre los pobladores del lugar. Según contó, días atrás el felino habría atacado a un potrillo en una finca cercana.
“El otro día ya se comió un potrillo al frente, en lo de Lucas. Mire señor, me quedó el chicharrón atragantado del susto”, comentó con una mezcla de sorpresa y nerviosismo.
Guerrero no es un poblador tradicional de la zona. Durante años vivió en la ciudad, donde se desempeñaba como especialista en informática, pero hace un tiempo decidió cambiar radicalmente su estilo de vida.
Buscando tranquilidad y contacto con la naturaleza, optó por mudarse a una finca en medio de los cerros de Campo Quijano, un entorno que le ofrecía el paisaje y la calma que buscaba lejos del ritmo urbano.
Sin embargo, el contacto con la naturaleza terminó siendo más cercano de lo que esperaba.
La presencia del puma rápidamente se convirtió en tema de conversación entre los vecinos de Corralito. En comunidades rurales como esta, donde las viviendas suelen estar separadas por largas distancias y los cerros rodean el paisaje, las noticias corren rápido.
Tras la advertencia, varios pobladores tomaron medidas preventivas para proteger a sus animales.
Algunos optaron por encerrar a las cabras y gallinas en corrales durante las primeras horas del día, mientras que otros reforzaron los cercos o permanecieron atentos a cualquier movimiento extraño en la zona.
Si bien la presencia de pumas en áreas serranas del Valle de Lerma no es algo inusual, cada aparición genera preocupación entre quienes dependen de la cría de animales para su sustento o para el consumo familiar.
Estos felinos, considerados uno de los depredadores más importantes de la fauna sudamericana, suelen desplazarse por zonas montañosas y boscosas. En ocasiones, la escasez de presas naturales o la búsqueda de alimento los lleva a acercarse a sectores donde hay actividad humana.
Los especialistas explican que los pumas generalmente evitan el contacto con las personas y prefieren moverse en horarios de poca actividad, especialmente durante la madrugada o al amanecer.
Sin embargo, cuando detectan animales domésticos o de granja, pueden bajar desde los cerros para cazarlos.
Por ese motivo, en zonas rurales de Salta es común que los vecinos utilicen distintas estrategias para ahuyentarlos, como hacer ruido, encender luces o mantener a los animales en corrales protegidos durante la noche.
Hasta el momento no se registraron ataques a personas en la zona, pero la aparición del felino volvió a poner en alerta a los pobladores.
Mientras tanto, quienes viven en Corralito continúan atentos a cualquier movimiento extraño en los alrededores de sus fincas