En las universidades de Salta, el clima está caldeado. Los docentes y no docentes decidieron parar este viernes para protestar contra la reforma laboral que se trata en el Congreso nacional.
Desde ADIUNSA, el gremio que los representa, explican que esta medida busca visibilizar el malestar por una norma que, según ellos, erosionaría derechos laborales básicos. En un contexto de inflación galopante en Argentina, los sindicalistas destacan que los salarios están desfasados en un 51%, mientras que el gobierno ofrece apenas un 12% en cuotas, algo que consideran insuficiente para cubrir las necesidades cotidianas de las familias salteñas.
La asamblea realizada recientemente fue clave para definir estas acciones. Allí, se debatieron no solo la reforma laboral, sino también un proyecto oficial para cambiar la Ley de Financiamiento Universitario. Los referentes gremiales advierten que esta iniciativa apunta a recortar fondos destinados a becas y remuneraciones, priorizando otros gastos en detrimento de la educación pública. En Salta, donde la universidad es un pilar para miles de jóvenes, este tipo de ajustes genera preocupación por el impacto en la calidad educativa y el acceso a la formación superior.
El dirigente de ADIUNSA enfatizó que la reforma laboral afectaría directamente a los contratos de trabajo en el ámbito universitario, quitando protecciones que se ganaron con años de lucha. "Vamos a perder más derechos si esto pasa", sentencian desde el sindicato, y llaman a la sociedad salteña a sumarse a las movilizaciones. Creen que la presión popular es esencial para influir en las decisiones judiciales, ya que hay recursos de amparo en marcha que podrían frenar estos cambios, pero necesitan el respaldo de la comunidad para que prosperen.
Además del paro de este viernes, la asamblea resolvió un cese de actividades por 48 horas cuando se discuta la modificación a la ley de financiamiento. Esta escalada de medidas busca poner en agenda nacional los problemas de las universidades del interior, como las de Salta, que suelen quedar relegadas en las discusiones porteñas. En un país donde la educación es un derecho constitucional, los universitarios salteños insisten en que el gobierno debe cumplir con las normativas vigentes en lugar de reformarlas a la baja.
Finalmente, este conflicto refleja tensiones más amplias en el sector educativo argentino, con reclamos por salarios dignos y contra políticas que precarizan el trabajo. En Salta, donde el costo de vida sigue subiendo, los docentes y no docentes piden que se escuche su voz antes de que las reformas avancen. La jornada de paro será un termómetro para medir el apoyo popular y podría marcar el rumbo de futuras acciones en defensa de la universidad pública.