MÁS DE SOCIEDAD



Alerta hídrica

El Bermejo volvió a crecer y el agua rodea parajes y escuelas rurales

La fuerte crecida del río generó inundaciones en distintos parajes y obligó a desplegar operativos de asistencia y rescate mientras continúan las lluvias en la región.

El Bermejo volvió a crecer y el agua rodea parajes y escuelas rurales

La crecida del río Bermejo volvió a generar preocupación en el norte argentino durante la madrugada, cuando el agua desbordó en varios puntos y comenzó a avanzar sobre parajes rurales y comunidades que viven cerca de la ribera. El fenómeno se produjo luego de varios días de lluvias intensas en la cuenca alta, principalmente en territorio boliviano, lo que incrementó el caudal del río y provocó anegamientos en distintos sectores.

El aumento repentino del nivel del agua impactó en puestos y parajes donde viven familias criollas y comunidades originarias. En lugares como San Felipe, Chañaral, La Toma, El Cocal y La Esperanza el desborde del río avanzó sobre los terrenos cercanos, generando inundaciones que afectan viviendas precarias, corrales y caminos rurales.

Hasta el momento no existe un relevamiento completo de los daños provocados por el agua. Las lluvias continúan en la región y eso complica el acceso por tierra a varios de estos parajes, lo que dificulta la llegada de equipos de asistencia y de organismos estatales que trabajan para evaluar la situación de las familias.

En paralelo, el crecimiento del río Teuquito también comenzó a generar complicaciones. El avance del agua provocó que el paraje El Divisadero quedara anegado. Allí funciona la escuela Fortín Argentino, que también resultó afectada por la inundación. La situación vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de muchas instituciones rurales que quedan expuestas cada vez que se registran crecidas importantes.

Las escuelas de la zona suelen ser uno de los primeros espacios alcanzados por el agua cuando el río se desborda. Las imágenes que se repiten en cada temporada de lluvias muestran aulas rodeadas de barro y patios cubiertos por el agua, una realidad que golpea a las comunidades educativas rurales.

Mientras tanto, los equipos de asistencia comenzaron a desplegar operativos para evaluar la situación de las familias que viven en zonas más alejadas. En algunos casos se utilizan lanchas para poder llegar a los parajes donde el agua cortó los accesos.

Durante la mañana, uno de los operativos estuvo destinado a rescatar a una mujer de 80 años que vive en el paraje El Carmencito, cerca de La Unión. La mujer ya había sido evacuada en una inundación anterior ocurrida a fines de enero, cuando otra crecida del Bermejo obligó a asistir a varias familias de la zona.

El rescate se realizó mediante una embarcación que partió desde un punto cercano para poder atravesar los sectores inundados. Este tipo de operativos se vuelve frecuente cuando el agua cubre los caminos rurales y convierte los trayectos en verdaderas lagunas.

Las autoridades siguen de cerca la evolución del río, ya que el comportamiento del Bermejo suele ser cambiante. Aunque en algunos momentos el nivel puede mostrar descensos temporales, las lluvias en la cuenca alta pueden generar nuevos aumentos repentinos del caudal.

De acuerdo con los registros hidrométricos más recientes, el río alcanzó durante el fin de semana una altura cercana a los 4,80 metros en el punto de medición de La Quena, en la zona de Embarcación. Estos valores son considerados elevados y suelen generar alerta en las poblaciones cercanas a la ribera.

El escenario es especialmente sensible durante los meses de verano, cuando las tormentas intensas en Bolivia y en el norte argentino alimentan el caudal de los ríos de la región. En esos períodos las crecidas pueden desarrollarse de manera rápida y afectar a poblaciones rurales que se encuentran en zonas bajas.

Además del Bermejo, otros cursos de agua de la región también reaccionan ante las precipitaciones intensas. El crecimiento del río Teuquito, por ejemplo, suele agravar el panorama en algunos parajes donde el drenaje natural es limitado y el agua queda estancada durante varios días.

En medio de este contexto, los equipos de emergencia mantienen activo un sistema de monitoreo y asistencia que se pone en marcha cada temporada estival. El objetivo es poder actuar rápidamente cuando se detectan crecidas o inundaciones que puedan poner en riesgo a las familias.

Uno de los aspectos más complejos de estos operativos es el acceso a las zonas afectadas. Muchos parajes están conectados únicamente por caminos de tierra que se vuelven intransitables cuando llueve o cuando el agua avanza desde el río. Por esa razón, en muchos casos la única alternativa es llegar por vía fluvial.

Aun así, la decisión de evacuar no siempre es sencilla. Muchas familias optan por permanecer en sus viviendas o en pequeños bordos naturales, confiando en que el río bajará rápidamente. Esta conducta se repite en distintos puntos del norte argentino, donde los pobladores están acostumbrados a convivir con las crecidas.

El problema es que cada inundación deja consecuencias que no siempre se ven de inmediato. Los corrales dañados, la pérdida de animales, la afectación de huertas familiares y el deterioro de viviendas forman parte del impacto que suelen provocar estos eventos.

Las comunidades originarias y las familias criollas que viven en estos parajes dependen en gran medida de la producción de subsistencia, por lo que las crecidas del río pueden afectar directamente su economía cotidiana.

Además, cuando las escuelas quedan bajo el agua, las clases se suspenden y los chicos deben esperar a que las instalaciones vuelvan a estar en condiciones para retomar la actividad. En zonas rurales donde las distancias son largas, cada interrupción escolar genera un impacto importante.

El panorama actual sigue siendo de alerta, especialmente porque las lluvias en la cuenca alta del Bermejo continúan y podrían provocar nuevos aumentos del caudal en los próximos días. Por esa razón, los equipos de emergencia mantienen la vigilancia sobre el comportamiento del río.

Mientras tanto, los operativos de asistencia continúan para verificar la situación de las familias que viven en los parajes más aislados y garantizar que reciban ayuda en caso de que el agua continúe avanzando.

En regiones donde los ríos forman parte del paisaje cotidiano, cada temporada de lluvias vuelve a poner a prueba la capacidad de respuesta de las comunidades y de los organismos que trabajan en la prevención y asistencia frente a inundaciones.

La evolución del Bermejo en las próximas horas será clave para determinar el alcance final de esta nueva crecida, que por ahora mantiene en alerta a poblaciones rurales y equipos de emergencia que siguen de cerca el comportamiento del agua.

 


¿Te gustó la noticia? Compartíla!