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SALTA

El Concejo confirmó veto a la Guardia Urbana

El Ejecutivo argumentó limitaciones presupuestarias y el cuerpo deliberativo ratificó su decisión, frenando la creación de los agentes urbanos en Salta.

El Concejo confirmó veto a la Guardia Urbana

El proyecto de la Guardia Urbana en Salta quedó definitivamente frenado luego de que el Concejo Deliberante capitalino ratificara el veto del Ejecutivo municipal. La medida cierra el debate sobre la iniciativa que, el año pasado, había recibido el aval de 18 concejales y prometía reforzar la seguridad y el mantenimiento de los espacios públicos.

El Ejecutivo comunal justificó el veto por motivos presupuestarios, señalando que no se había previsto en la planificación financiera de este año. La decisión generó debate entre los ediles, algunos de los cuales cuestionaron la interpretación económica y propusieron alternativas para financiar la iniciativa sin afectar otras áreas.

La concejal Agustina Álvarez manifestó su preocupación por la medida. Señaló que, si hubiese voluntad política, se podrían redestinar partidas existentes, como el 50% de los fondos destinados a Publicidad y Propaganda, para poner en marcha la Guardia Urbana. Según Álvarez, gran parte de las funciones de estos agentes podrían asumirse con los actuales trabajadores municipales, mediante una redistribución de tareas. “Los espacios públicos se destruyen y los ciudadanos ponemos la plata. Esta era una iniciativa que venía a cambiar el esquema de prevención en Salta”, sostuvo.

Por su parte, la concejal Camila Lobo advirtió sobre los costos adicionales asociados a la tarea de calle para empleados municipales. Explicó que cualquier asignación fuera de las funciones habituales requeriría pagos extra, lo que podría generar un aumento en el gasto y sobrecarga laboral para los trabajadores actuales. Según Lobo, estas consideraciones económicas son la base del veto y no reflejan falta de interés del Ejecutivo por la seguridad urbana.

Finalmente, durante la sesión, el cuerpo deliberativo votó mantener la decisión del intendente Gustavo Durand, cerrando así la posibilidad de avanzar con la creación de la Guardia Urbana en el corto plazo. La votación evidenció la tensión entre la intención política de reforzar la prevención en espacios públicos y las limitaciones económicas que enfrenta la comuna.

Este episodio refleja un debate recurrente en la gestión municipal salteña: cómo equilibrar propuestas de seguridad y mantenimiento urbano con la disponibilidad de recursos. La iniciativa había sido celebrada inicialmente por concejales de distintos bloques, que la veían como una herramienta para mejorar la convivencia y reducir la degradación de plazas, parques y calles de la ciudad.

Al mismo tiempo, el veto plantea preguntas sobre la planificación presupuestaria del municipio y las prioridades de gasto. La discusión sobre la redistribución de partidas muestra la existencia de alternativas que, según algunos concejales, podrían haber permitido implementar la Guardia Urbana sin comprometer otras áreas. Sin embargo, desde la perspectiva del Ejecutivo, cualquier modificación presupuestaria requiere un análisis detallado de ingresos y egresos para no generar desequilibrios.

La decisión final del Concejo, por unanimidad o mayoría según el registro de votación, subraya el peso de los argumentos económicos frente a las demandas de seguridad urbana. Mientras tanto, los vecinos de Salta siguen a la espera de soluciones concretas para mejorar la vigilancia en espacios públicos y prevenir el deterioro de la infraestructura municipal.

El caso de la Guardia Urbana también abre la puerta a un debate más amplio sobre la gestión local y la capacidad de innovación dentro del presupuesto existente. La discusión entre concejales como Álvarez y Lobo refleja dos visiones complementarias: por un lado, la necesidad de invertir en seguridad y prevención; por otro, la prudencia financiera frente a compromisos salariales y gastos fijos.

Si bien la ordenanza quedó suspendida, el tema probablemente vuelva a la agenda en futuras sesiones, cuando el Concejo y el Ejecutivo evalúen ajustes presupuestarios o nuevas estrategias para reforzar la seguridad y el cuidado de los espacios públicos. Por ahora, Salta seguirá sin la Guardia Urbana que había generado expectativas entre vecinos y autoridades locales.

 


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