Uno de cada cuatro hogares salteños elimina una comida principal todos o casi todos los días por falta de recursos.
El dato estremeció incluso a quienes realizaron el trabajo territorial. El relevamiento fue elaborado por el Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (ISEPCI) en la ciudad de Salta y expone un escenario de deterioro alimentario que ya atraviesa no solo a barrios populares, sino también a sectores de clase media baja y clase media.
La encuesta se realizó entre abril y mayo de este año sobre 1.000 hogares mediante entrevistas cara a cara en distintos puntos de la capital provincial. El trabajo incluyó barrios del sudeste, este, norte y oeste de la ciudad. Entre ellos, Solidaridad, Gauchito Gil, Urkupiña, Israel. También 20 de Junio, 6 de Septiembre, Villa Juanita, 17 de Octubre, Unión, Primero de Mayo, Villa Primavera, barrio El Pilar, Virgen del Rosario y Palermo. Se relevaron además sectores de la zona oeste alta y distintos barrios populares consolidados.
El informe concluyó que el 25,4% de las familias elimina alguna comida principal todos los días, mientras que otro 29,8% lo hace varios días a la semana. "Ese es el dato más importante y más doloroso", afirmó Darío Limachi, coordinador de Libres del Sur Salta y responsable del relevamiento local.
El dirigente describió el recorrido que detectaron en las familias encuestadas: primero dejan de llegar a fin de mes, después se endeudan, luego reducen las porciones y finalmente eliminan comidas completas. "Un adulto que antes comía un plato pasa a comer medio plato. En vez de una presa de pollo entera comen la mitad. Y después viene el paso más duro: eliminar directamente una comida", explicó.
Según relató, en muchos hogares la primera comida que desaparece es la merienda o el desayuno. Pero en los casos más graves también se elimina la cena. "Muchas madres nos decían que tratan de dar la merienda más tarde y hacer dormir temprano a los chicos para que no pidan la cena. Esa es la tremenda situación que se vive", sostuvo. El informe además refleja una fuerte caída en el consumo de alimentos básicos: el 60,9% dejó de comprar carne o pollo, el 50,8% resignó los lácteos y el 42,2% dejó de comprar frutas y verduras frescas.
Limachi advirtió que el problema no es solo el hambre, sino también la malnutrición. "Los padres ya no pueden elegir alimentos de calidad. Terminan llenando a los chicos con harinas y grasas porque es lo que alcanza y llena", señaló. Agregó: "Los profesionales con los que hablamos nos explicaban que esto afecta el desarrollo físico y cognitivo de los chicos. Hay dificultades en el aprendizaje, en la formación muscular y en el crecimiento".
Uno de los aspectos que más llamó la atención del relevamiento fue la expansión del deterioro hacia sectores que antes no aparecían entre los más golpeados. "El estudio incluyó barrios periféricos tradicionales, barrios populares consolidados y también sectores de clase media y clase media baja que están cayendo en la pobreza", explicó Limachi.
Según indicó, una de las características comunes es la precarización laboral y la dependencia de ingresos diarios provenientes de changas, aplicaciones o trabajos informales. "Hay gente que tiene empleo formal pero no le alcanza y tiene que trabajar muchas más horas o hacer aplicaciones para completar ingresos. Cada vez trabajan más para ganar lo mismo", señaló.
El relevamiento también detectó niveles críticos de endeudamiento. El 57% de los hogares aseguró que no llega a fin de mes y debe endeudarse o dejar de pagar obligaciones. Ese mismo porcentaje reconoció que las deudas ya afectan directamente la compra de alimentos.
En algunos casos, dijo Limachi, las familias llegan a vender pertenencias para poder comer. El informe marca que el 8,5% empeñó o vendió objetos para comprar alimentos. "Hay gente que elimina las aplicaciones del celular porque ya no puede pagar las deudas. Y después termina yendo al merendero", describió.
Familias se endeudan para comer
El relevamiento del ISEPCI advirtió sobre una "crisis de ingresos estructural" en los hogares salteños. El 57% de las familias aseguró que no llega a fin de mes y debe endeudarse o dejar de pagar gastos. Ese mismo porcentaje reconoció además que las deudas ya afectan la compra de alimentos. El informe señala que el crédito informal y el financiamiento cotidiano "llegaron a su límite" como mecanismo para sostener el consumo básico. Muchas familias recurren a préstamos, tarjetas o al "fiado" para cubrir necesidades esenciales.