Fernando Báez Sosa habría celebrado este lunes sus 25 años. La fecha, que para cualquier familia suele ser motivo de encuentro y festejo, volvió a convertirse en un día atravesado por la ausencia y el reclamo de justicia. Su madre, Graciela Sosa, lo recordó con un mensaje íntimo y conmovedor en redes sociales, donde expresó el vacío que dejó el crimen que conmocionó a todo el país.
“Un beso hasta el cielo. Feliz cumple amor mío. Hoy cumpliría 25 años”, escribió junto a una foto de su hijo, tomada antes del viaje a Villa Gesell que terminaría en tragedia. En pocas líneas, la mujer sintetizó un dolor que no se apaga con el paso del tiempo: “Quisiera decirte tantas cosas; Fernando, mi vida, te extraño”.
El asesinato de Fernando Báez Sosa ocurrió en enero de 2020, a la salida de un boliche en la ciudad balnearia bonaerense. El joven fue atacado a golpes por un grupo de rugbiers y murió como consecuencia de la brutal agresión. El caso generó una fuerte repercusión social en Argentina, con movilizaciones masivas, pedidos de justicia y un seguimiento permanente del proceso judicial.
A más de seis años del crimen, la fecha de su cumpleaños volvió a instalar en la agenda pública el nombre de Fernando y el reclamo de su familia. En cada aniversario, en cada audiencia y en cada instancia judicial, sus padres insisten en que la condena debe sostenerse y que la memoria de su hijo no puede diluirse.
El juicio oral se llevó adelante en 2023 y concluyó con duras condenas para los acusados. Máximo Thomsen, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Luciano Pertossi y Ciro Pertossi recibieron prisión perpetua como coautores del homicidio doblemente agravado por el concurso premeditado de dos o más personas y por alevosía. En tanto, Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi fueron condenados a 15 años de prisión como partícipes necesarios.
Sin embargo, el expediente todavía no está cerrado. Días atrás, la defensa de Lucas Pertossi presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación para que se declare la nulidad de la sentencia y se ordene la realización de un nuevo juicio. El planteo fue realizado bajo la figura “in pauperis” y solicita que se garantice una defensa técnica independiente y diferenciada.
La estrategia de la defensa apunta a cuestionar el fallo confirmado por la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que ya había rechazado un recurso extraordinario federal. Ahora, la última palabra podría quedar en manos del máximo tribunal del país, lo que vuelve a generar expectativa e incertidumbre en torno al desenlace definitivo de la causa.
Cada movimiento judicial reactiva el dolor de la familia Báez Sosa. Para Graciela y Silvino, el paso del tiempo no implica alivio. Por el contrario, fechas como el cumpleaños de Fernando profundizan la herida. En distintas oportunidades, la madre del joven expresó que siente que le arrebataron “lo mejor de su vida” y que nada podrá reparar la pérdida.
El caso también dejó instalada una discusión más amplia en la sociedad argentina: la violencia grupal, el consumo de alcohol en contextos nocturnos y la responsabilidad penal de los agresores. Desde aquel verano de 2020, se multiplicaron los debates sobre la necesidad de prevenir hechos similares y reforzar los controles en zonas turísticas y de esparcimiento.
En la provincia de Salta, como en otros puntos del país, el crimen generó marchas y concentraciones en pedido de justicia. La conmoción atravesó fronteras provinciales y se convirtió en un símbolo contra la violencia. La imagen de Fernando, sonriente y con proyectos por delante, quedó asociada a una demanda colectiva para que hechos de esta magnitud no se repitan.
En redes sociales, cada aniversario se llena de mensajes de acompañamiento. Usuarios de distintas provincias comparten fotos, frases y recordatorios. El nombre de Fernando Báez Sosa vuelve a ser tendencia y el reclamo de justicia se renueva. Para muchos jóvenes, su historia marcó un antes y un después en la forma de percibir la violencia en espacios de ocio nocturno.
Mientras la causa sigue su curso en los tribunales, la familia intenta sostener la memoria activa. En distintas entrevistas y apariciones públicas, sus padres remarcaron que su lucha no es solo personal, sino también colectiva. Buscan que el caso sirva como precedente y que la condena tenga un efecto ejemplificador.
El cumpleaños número 25 de Fernando no tuvo torta ni abrazos, pero sí una nueva muestra de amor de su madre. Un mensaje breve, directo, sin vueltas, que volvió a tocar una fibra sensible en miles de argentinos. “Te extraño”, escribió. Dos palabras que resumen seis años de ausencia.
En un país donde los casos judiciales suelen dilatarse y las discusiones legales se extienden durante años, la causa Báez Sosa continúa siendo seguida de cerca por la opinión pública. La eventual intervención de la Corte Suprema será clave para definir si las condenas quedan firmes o si se abre una nueva instancia de debate oral.
Por ahora, el recuerdo prevalece. La imagen de aquel joven de 18 años que viajó a la Costa Atlántica con amigos para disfrutar de sus vacaciones y no regresó. La fecha de su nacimiento, que debería ser celebración, se convirtió en un recordatorio del dolor y en un llamado persistente a la justicia.
En cada mensaje, en cada movilización y en cada presentación judicial, el nombre de Fernando Báez Sosa vuelve a ocupar un lugar central. Y en cada aniversario, su madre repite el mismo deseo: que la memoria no se apague y que la Justicia argentina sostenga lo resuelto. Porque, como escribió en su publicación, hay palabras que quedaron pendientes y abrazos que ya no podrán darse.