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Fuerte denuncia contra el Polo de la Mujer

Un grupo de mujeres alojadas en el Polo de la Mujer denunció presuntas situaciones de maltrato, restricciones y entrega de alimentos en mal estado dentro del anexo.

Fuerte denuncia contra el Polo de la Mujer

Un grupo de mujeres alojadas en el anexo del Polo de la Mujer levantó la voz contra supuestos maltratos por parte del personal, junto con problemas en la comida que les sirven y restricciones que complican su estadía. 

 

En el corazón de Córdoba, el Polo de la Mujer, un centro clave para asistir a mujeres que escapan de la violencia de género, enfrenta serias denuncias de parte de sus propias residentes. Una de ellas, que ingresó a mediados de enero tras sufrir graves episodios de abuso, contó que la comida llega en condiciones deplorables, como polenta cruda y pasada que provocó vómitos en sus hijos. A pesar de quejarse ante la dirección, le respondieron que no serviría de nada, lo que agrava la sensación de desamparo en un lugar que se supone protector.

Las irregularidades no se limitan a la alimentación: las mujeres hablan de restricciones en las salidas y en los horarios de comidas, que parecen arbitrarios y poco adaptados a las necesidades familiares. Por ejemplo, obligan a merendar temprano por la mañana, y en más de una ocasión negaron desayunos a los chicos, generando discusiones con las operadoras. Con cuatro mujeres y cinco niños conviviendo en el anexo, el ambiente se torna tenso, y las residentes sienten que el personal no interviene lo suficiente para resolver conflictos cotidianos.

Una segunda voz, proveniente de Orán, suma su testimonio al reclamo colectivo. Lleva más de un mes en el lugar y asegura que su hijo padeció gastroenteritis por culpa de alimentos en mal estado, mientras que su hija de cuatro años, marcada por experiencias traumáticas de violencia, espera en vano por atención psicológica. Estas denuncias destacan la urgencia de mejorar los servicios en refugios para víctimas de violencia de género en Argentina, donde la demanda crece y los recursos parecen no alcanzar.

El impacto en los niños es uno de los puntos más alarmantes: las madres denuncian que les sirven porciones mínimas, como si fueran para bebés, y que incluso tiran leche en lugar de distribuirla adecuadamente. En estos 20 días de estadía, lo que debería ser un refugio se convirtió en una "tortura", según relatan, con chicos yendo a dormir con hambre y sin el apoyo necesario para superar el trauma de la violencia familiar.

Hasta ahora, las autoridades del Polo de la Mujer no emitieron ningún comunicado oficial sobre estas acusaciones, dejando un vacío que alimenta la preocupación por la calidad de atención en instituciones clave para combatir la violencia de género en Córdoba y el resto del país. Las mujeres piden cambios inmediatos para que estos espacios cumplan con su rol de protección real y no sumen más sufrimiento a sus vidas ya complicadas.

 

Con información de Bien Informados


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