El arranque de las paritarias docentes en Salta dejó en evidencia el descontento de los maestros por cómo la inflación les viene comiendo el sueldo desde hace meses.
Ayer, en el primer cara a cara con el Gobierno, los representantes sindicales insistieron en que hay que volver a pagar el incentivo docente, ese plus que se cortó y que ahora piden con retroactivo desde enero. Además, reclamaron un aumento rápido del 2,9% para tapar el agujero que dejó la suba de precios del primer mes del año, todo en un contexto donde los salarios vienen arrastrando un rezago del 2025.
El Gobierno, por su lado, pintó un panorama complicado para la provincia. Con menos plata llegando de Nación –casi un 7% menos en términos reales–, Salta se vio obligada a ajustar el cinturón. En los últimos dos años, se perdieron unos 700 mil millones de pesos en transferencias nacionales, lo que pone trabas a cualquier mejora salarial de peso. El ministro de Economía explicó que la recaudación propia también estuvo por debajo de lo esperado en 2025, dejando poco margen para maniobras inmediatas.
A pesar de eso, desde el Ejecutivo recordaron los esfuerzos que hicieron a fin del año pasado y principios de este para ayudar a los estatales. Por ejemplo, se pagó un bono de 200 mil pesos en enero, y se armó un esquema de cobros quincenales que incluyó sueldos, aguinaldo y ese extra. Fue una forma de dar un respiro en medio de la crisis, pero los docentes dicen que no alcanza para revertir la caída real del ingreso.
Los gremios, con la Asociación Docente Provincial al frente, fueron claros: el corte del incentivo pegó directo en el bolsillo de los maestros. Ese monto, que ronda los 27 mil pesos para un cargo simple, está congelado y no sigue el ritmo de la inflación. "Es una merma que no podemos dejar pasar", coincidieron en la reunión, y por eso piden que se restituya ya, junto con esa suba del 2,9% para enero. Sumado al desfasaje del año pasado –donde el aumento fue del 23% contra una inflación del 31,5%–, los salarios arrancan 2026 más de un 11% abajo.
El reclamo no se queda solo en lo salarial; también hay bronca por cómo los cambios en el financiamiento nacional afectaron a la educación. Con la derogación de leyes que mandaban fondos extras a las provincias, Salta se queda sin recursos que antes llegaban para el sector. Los sindicalistas advierten que la provincia va a tener que cubrir ese hueco de alguna manera, porque el impacto se siente en las aulas y en el día a día de los docentes.
Otro tema que empieza a sonar fuerte es cambiar el ritmo de las negociaciones. En lugar de paritarias largas que dejan los sueldos rezagados, proponen acuerdos más cortos, cada dos o tres meses, para ajustar sobre la marcha al costo de vida. Es una forma de no repetir el error del año pasado, donde la inflación se comió gran parte de las mejoras.
Por ahora, no hubo ofertas concretas sobre la mesa, pero el diálogo sigue abierto. El Gobierno valoró que estas charlas se mantengan desde hace siete años y prometió analizar los pedidos. La próxima reunión está pautada para el jueves 19 a las 15, donde se espera que avancen hacia propuestas más firmes para los docentes de Salta, en un año que pinta desafiante por la economía nacional.