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Memoria social

García Cuerva llamó a no ser indiferentes ante la pobreza y el desempleo

El arzobispo pidió mayor compromiso social frente a la pobreza, el desempleo y la exclusión.

García Cuerva llamó a no ser indiferentes ante la pobreza y el desempleo

El arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, lanzó un enfático llamado a reforzar el compromiso social frente a la pobreza, la falta de trabajo y distintas formas de sufrimiento que atraviesan a la sociedad. El mensaje fue pronunciado durante una homilía en la iglesia San Patricio del barrio de Belgrano, en el marco de una ceremonia con fuerte carga histórica y religiosa.

En su mensaje, el prelado advirtió sobre los riesgos de la indiferencia y pidió no naturalizar la exclusión social. “No queremos ser indiferentes, no queremos que nos ganen la crueldad y el individualismo”, expresó ante los presentes, en una intervención donde puso el foco en las dificultades cotidianas de amplios sectores de la población. También remarcó la necesidad de acompañar a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, desde la falta de empleo hasta la soledad en la vejez o el abandono en la vía pública.

El encuentro religioso tuvo como contexto la conmemoración de un nuevo aniversario del asesinato de los curas palotinos ocurrido en 1976, un hecho que marcó profundamente a la Iglesia argentina y a la sociedad en general. La ceremonia reunió a referentes eclesiásticos y se convirtió en un espacio de memoria, reflexión y reafirmación de valores vinculados a la dignidad humana y la solidaridad.

Durante la homilía se recordó a los tres sacerdotes y dos seminaristas asesinados en la madrugada del 4 de julio de aquel año dentro del templo: Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Dufau, junto a los seminaristas Salvador Barbeito y Emilio Barletti. Todos ellos fueron víctimas de un ataque que quedó asociado a la violencia política de la época, en un contexto de fuerte tensión institucional tras el golpe de Estado.

García Cuerva destacó que su entrega estuvo ligada a la defensa de la vida y de la dignidad de las personas, subrayando que su mensaje religioso y su compromiso comunitario marcaron una huella que sigue interpelando al presente. En ese sentido, planteó que el recuerdo de aquellos hechos no debe quedar limitado a la evocación histórica, sino que debe servir como llamado a construir una sociedad más justa y solidaria.

El arzobispo también vinculó esa memoria con problemáticas actuales, como la pobreza estructural, el desempleo y la exclusión social. En su mensaje, insistió en la necesidad de sostener redes de contención y de fortalecer el rol comunitario frente a situaciones de sufrimiento que persisten en distintos sectores.

La ceremonia concluyó con un clima de recogimiento y reflexión, reforzando el mensaje central de la homilía: la importancia de no naturalizar el dolor social y de mantener vivo el compromiso con los valores de fraternidad, solidaridad y respeto por la vida humana en el presente.

 


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