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AJUSTE PREVISIONAL

Jubilaciones en caída: cuánto perdieron los haberes mínimos

La pérdida acumulada alcanza casi seis jubilaciones mínimas y más de 27.000 personas mayores de 65 años volvieron a trabajar para sostener sus ingresos.

Jubilaciones en caída: cuánto perdieron los haberes mínimos

Los jubilados que cobran el haber mínimo acumularon una pérdida de $2.721.627 entre diciembre de 2023 y junio de 2026, un monto equivalente a 5,75 jubilaciones mínimas. El deterioro de los ingresos también llevó a más de 27.000 personas mayores de 65 años a regresar al mercado laboral para complementar sus ingresos.

La fuerte caída del poder adquisitivo se produjo principalmente durante los primeros meses de la gestión de Javier Milei, luego del salto inflacionario registrado tras la devaluación de diciembre de 2023. Aunque los haberes comenzaron posteriormente a actualizarse, la recuperación no alcanzó para compensar todo lo perdido.

De acuerdo con estimaciones de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav), tanto la jubilación mínima como el haber medio registraron una caída superior al 40% en términos reales durante los primeros meses del actual gobierno. La capacidad de compra de los jubilados quedó por debajo del promedio registrado durante buena parte de 2023.

El dato adquiere mayor relevancia porque la pérdida acumulada no se recupera automáticamente con futuras subas. Incluso si el haber vuelve a superar determinados valores anteriores, el poder adquisitivo que se dejó atrás durante el período de mayor inflación no se recompone.

A esto se suma el bono de $70.000 destinado a quienes perciben la jubilación mínima, que permanece congelado desde el comienzo de la gestión. Con el paso del tiempo, ese monto perdió capacidad de compra y profundizó el deterioro de los ingresos de los sectores previsionales más bajos.

El impacto también se refleja en el mercado laboral. Más de 27.000 personas mayores de 65 años volvieron a trabajar, según estimaciones elaboradas a partir de estadísticas oficiales. Para muchos jubilados, el regreso a una actividad laboral aparece como una necesidad para afrontar gastos cotidianos frente a ingresos que ya no alcanzan.

La situación resulta todavía más compleja por el nivel de informalidad. Entre las personas mayores que continúan trabajando, la informalidad alcanza al 61,6% de las mujeres y al 55,6% de los varones, porcentajes superiores al promedio del mercado laboral.

El endeudamiento se convirtió, además, en otra alternativa para quienes necesitan cubrir gastos que no pueden afrontar con sus jubilaciones. La suspensión de los préstamos de ANSES llevó a una mayor utilización de créditos ofrecidos por entidades no bancarias, que suelen tener requisitos de acceso más flexibles, pero también costos financieros más elevados.

A febrero de 2026, unas 1.345.954 personas mayores de 65 años tenían deudas con prestamistas no bancarios. Desde diciembre de 2023 se sumaron alrededor de 203.000 nuevos deudores jubilados, lo que representa un crecimiento del 17,7% en esa cartera.

El panorama combina así tres efectos del deterioro previsional: pérdida de poder adquisitivo, regreso al mercado laboral y mayor dependencia del crédito. Para quienes cobran la mínima, el ajuste no se tradujo solamente en una reducción de ingresos mensuales, sino también en una pérdida acumulada que continúa condicionando su capacidad para llegar a fin de mes.

 


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