Este lunes, Salta se convirtió en escenario de una multitudinaria marcha del 8M, donde cientos de personas se concentraron desde la Plaza 9 de Julio para exigir igualdad y justicia para las mujeres. La movilización, que ya se consolidó como un clásico en la provincia, recorrió las calles céntricas bajo una persistente lluvia que no logró apagar la euforia de las participantes.
La columna hizo tres paradas simbólicas: primero frente a la sede de Libertad Avanza sobre calle Zuviría, donde se realizó un escrache y las manifestantes expresaron su rechazo a la gestión del presidente. Luego, frente a la Central de Policía, los reclamos se centraron en la violencia institucional y la protección de los derechos de las mujeres. La última parada fue en la Catedral, con cánticos y pancartas que reivindicaban igualdad y justicia social.
La mayoría de los participantes fueron mujeres, integrantes de diversas organizaciones feministas y colectivos locales, que portaban banderas políticas y carteles con consignas como “Ni una menos”. A pesar de la lluvia, el ánimo de la marcha fue sostenido y se mantuvo la intensidad en los reclamos.
Evelyn, empleada municipal y participante de varias ediciones del 8M, destacó la importancia de la visibilización: “Marchamos por nuestros derechos, sigo luchando por mis hijas y nietas. Antes era peor y, aunque sigue habiendo violencia hacia las mujeres, debemos seguir reclamando.”
En la sede de Libertad Avanza, la movilización fue especialmente contundente. Cecilia, una de las manifestantes, aseguró: “Los derechos se nos van recortando con el presidente que tenemos”. La casa estuvo vallada y custodiada por personal policial, pero eso no detuvo los cantos y gritos de las mujeres presentes.
La marcha en Salta demuestra un compromiso creciente de la sociedad con la igualdad de género y la defensa de los derechos femeninos, con un reclamo firme hacia las instituciones locales y nacionales. El 8M en la ciudad reafirma la continuidad de estas luchas, combinando organización, participación comunitaria y visibilidad social en un contexto urbano que ya se ha acostumbrado a recibir estas manifestaciones cada año.