Desde este 13 de abril, médicos de cabecera del PAMI en Salta comenzaron a aplicar una reducción en la atención en consultorios, en el marco de un reclamo por la situación económica del sector y la sobrecarga administrativa. La medida incluye reprogramación de turnos, limitación de la demanda espontánea y cambios en la gestión de recetas y derivaciones, lo que ya genera preocupación entre afiliados y familiares.
El conflicto se origina en la actualización de honorarios que los profesionales consideran insuficientes frente al aumento de costos operativos. Según expresaron, los valores por consulta no alcanzan para cubrir insumos básicos, mantenimiento de consultorios y el tiempo administrativo que demanda la atención de pacientes. A esto se suma una mayor carga burocrática que, aseguran, reduce el tiempo efectivo de consulta médica y complica la dinámica diaria de trabajo.
En este contexto, los médicos resolvieron priorizar la atención de pacientes con patologías crónicas y cuadros agudos, con el objetivo de sostener la asistencia en los casos más urgentes. Sin embargo, aclararon que los controles de rutina serán reprogramados y que la atención sin turno previo quedará sujeta a la disponibilidad de cada profesional. También remarcaron que las urgencias deben canalizarse a través de los efectores correspondientes del sistema de salud.
Uno de los puntos que más impacto genera en los afiliados es la modificación en el acceso a recetas y derivaciones. A partir de ahora, las indicaciones médicas se realizarán de manera presencial, mientras que las recetas por medios digitales quedarán restringidas principalmente a pacientes con tratamientos crónicos. Las derivaciones a especialistas también deberán resolverse en consulta, lo que podría extender los tiempos de espera.
Los profesionales sostienen que la situación no es nueva y que viene agravándose por la falta de respuestas a los reclamos realizados en instancias institucionales. Afirman que el esquema actual de prestaciones se volvió insostenible y que la decisión de reducir la atención busca evitar una mayor crisis en el sistema, aunque reconocen el impacto directo sobre los afiliados.
En paralelo, advierten que la reducción de la actividad asistencial implica una caída significativa de ingresos, lo que agrava aún más el panorama económico de los consultorios. Según explicaron en comunicaciones enviadas a pacientes, la situación derivó en una merma estimada en torno al 50 por ciento de sus ingresos habituales, lo que forzó la adopción de medidas de ajuste.
El impacto recae principalmente sobre adultos mayores, que dependen del médico de cabecera como puerta de entrada al sistema de salud. En muchos casos, los cambios obligan a reorganizar turnos ya asignados y a modificar la dinámica de seguimiento de enfermedades crónicas, lo que genera incertidumbre en un sector especialmente vulnerable.
El conflicto se inscribe en un escenario más amplio de tensiones en la atención de jubilados en todo el país, donde también se registran reclamos de otros prestadores por demoras en pagos y condiciones contractuales. En este marco, la situación en Argentina vuelve a poner en debate la sustentabilidad del sistema de atención primaria para afiliados de PAMI y el rol de los profesionales en la red de cuidados.