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PAMI en crisis y crece el temor por la falta de médicos de cabecera

Trabajadores advierten que cambios en los pagos y deudas con prestadores podrían afectar la atención y reducir la cantidad de médicos disponibles.

PAMI en crisis y crece el temor por la falta de médicos de cabecera

La situación del PAMI atraviesa un momento crítico y genera creciente preocupación tanto entre los afiliados como en el personal de salud. En distintos puntos del país, trabajadores del organismo vienen alertando sobre una serie de decisiones y demoras que, aseguran, están deteriorando el funcionamiento del sistema y poniendo en riesgo la atención médica de millones de jubilados.

Uno de los focos principales del conflicto está en la modificación de los ingresos que perciben los médicos de cabecera. Según denuncian desde el sector, se eliminaría un adicional que formaba parte de su remuneración, lo que impactaría directamente en la sostenibilidad de muchos consultorios. Este cambio podría derivar en una reducción significativa de profesionales disponibles dentro de la cartilla.

Actualmente, cada médico de cabecera tiene a su cargo un promedio de entre 700 y 800 afiliados. Por esa cobertura reciben un monto fijo, al que hasta ahora se sumaba un plus vinculado a las prestaciones realizadas. La posible eliminación de ese ingreso extra encendió las alarmas: muchos profesionales evalúan que, sin ese complemento, la actividad deja de ser viable.

En ese contexto, crece el temor a una salida progresiva de médicos del sistema. La advertencia es clara: si las condiciones económicas no mejoran, podría comenzar un proceso de desafiliación que impacte de lleno en la atención primaria, considerada clave para el seguimiento de pacientes y la prevención de enfermedades.

Pero el problema no se limita a los médicos de cabecera. Otro de los puntos críticos es la deuda que el organismo mantiene con distintos prestadores. Según señalan trabajadores, los atrasos en los pagos se arrastran desde principios de año y ya están teniendo consecuencias concretas.

En varios casos, servicios como ópticas comenzaron a restringir o directamente suspender la atención a afiliados. La falta de pago genera incertidumbre en los prestadores, que advierten que no pueden sostener la prestación sin garantías de cobro. Esto repercute directamente en los jubilados, que ven limitado su acceso a servicios básicos.

A su vez, también se registran demoras en la autorización de prácticas médicas. Incluso estudios o controles considerados urgentes, como los vinculados a pacientes con marcapasos o tratamientos complejos, están experimentando retrasos que generan preocupación tanto en profesionales como en familiares.

Uno de los aspectos más sensibles del conflicto está relacionado con la provisión de medicamentos. Pacientes con enfermedades crónicas, oncológicas o con HIV serían algunos de los más afectados por las fallas en el sistema de entrega. Según las denuncias, hay casos en los que los afiliados deben esperar semanas para recibir medicación esencial.

Estas demoras no solo generan angustia, sino que también pueden tener consecuencias graves en la salud de los pacientes, especialmente cuando se trata de tratamientos que no admiten interrupciones. La falta de previsibilidad en la entrega de medicamentos es uno de los reclamos más urgentes dentro del sector.

En paralelo, el clima interno dentro del organismo tampoco es el mejor. Trabajadores denuncian presiones y advierten sobre posibles recortes salariales, lo que incrementa el malestar general. La incertidumbre sobre el futuro del sistema y las condiciones laborales suma tensión a un escenario ya complejo.

Frente a este panorama, no se descarta la implementación de medidas de fuerza. Desde el sector advierten que el conflicto podría escalar si no hay respuestas concretas a los reclamos. La visibilización de la problemática ya comenzó a tomar fuerza y se espera que en los próximos días haya nuevas definiciones.

Mientras tanto, los afiliados siguen con atención el desarrollo de la situación. La preocupación crece ante la posibilidad de que el deterioro del sistema impacte de lleno en la calidad de la atención y en el acceso a servicios esenciales.

El PAMI, que cumple un rol central en la cobertura de salud de jubilados y pensionados en Argentina, enfrenta así uno de los momentos más delicados de los últimos tiempos. La combinación de recortes, deudas y demoras configura un escenario incierto que mantiene en alerta a todos los sectores involucrados.


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