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Situación edilicia

Parque Patricios: Evacuación preventiva tras detectarse fallas estructurales en una torre

Un desperfecto en la estructura de una torre volvió a activar protocolos de emergencia y obligó a retirar a varias familias que habían regresado recientemente a sus hogares.

Parque Patricios: Evacuación preventiva tras detectarse fallas estructurales en una torre

Un nuevo episodio de riesgo estructural volvió a poner en alerta a los habitantes de un complejo de viviendas, donde en las últimas horas se dispuso una evacuación preventiva tras detectarse indicios de posibles fallas en una de las torres. La situación se desencadenó luego de que un elemento de la estructura cediera en una de las unidades, lo que motivó la intervención inmediata de autoridades y equipos técnicos.

El hecho generó preocupación entre los residentes, muchos de los cuales habían retornado a sus departamentos tras una autorización judicial reciente. Sin embargo, el regreso resultó breve, ya que en cuestión de días debieron abandonar nuevamente el lugar ante la aparición de nuevos signos de deterioro que encendieron las alarmas sobre la estabilidad del edificio.

Según se pudo reconstruir, el problema se originó cuando una ventana de una de las torres presentó un desplazamiento hacia el interior de la unidad, acompañado por la caída de vidrios en el ambiente. Este incidente fue interpretado como un posible indicador de debilitamiento en la estructura, particularmente en sectores donde se detectó que componentes metálicos presentaban deformaciones.

A partir de esa situación, se activaron protocolos preventivos que incluyeron la evacuación de las familias que se encontraban en el lugar. Personal especializado fue convocado para evaluar las condiciones generales del edificio y determinar el grado de riesgo existente. Mientras tanto, se dispuso que los residentes no volvieran a ingresar hasta tanto se cuente con un informe técnico que garantice condiciones seguras de habitabilidad.

La decisión de desalojar nuevamente a los habitantes se tomó en el marco de un escenario que ya venía siendo complejo desde semanas anteriores. Días atrás, el complejo había sufrido un episodio de colapso parcial en uno de sus sectores, lo que derivó en la clausura preventiva de algunas áreas y en la intervención de organismos judiciales y técnicos. Posteriormente, tras una revisión, se había autorizado el retorno parcial de los propietarios, lo que generó expectativas entre quienes esperaban poder recuperar cierta normalidad.

Sin embargo, la nueva contingencia volvió a alterar ese proceso. La aparición de daños adicionales en la estructura reavivó las dudas sobre la seguridad general del edificio, lo que derivó en una medida preventiva que alcanzó a varias familias que ya habían comenzado a reinstalarse en sus viviendas.

El escenario también estuvo marcado por el malestar de los vecinos, quienes expresaron preocupación por el estado en que encontraron sus unidades al regresar. En varios casos, denunciaron que las puertas habían sido forzadas y que el interior de los departamentos presentaba signos de desorden. Estas situaciones incrementaron la sensación de incertidumbre, en un contexto donde aún no hay definiciones claras sobre el origen de los daños ni sobre los pasos a seguir para la recuperación del complejo.

A la par de las evacuaciones, se mantienen en marcha tareas de inspección y análisis estructural con el objetivo de determinar si el edificio puede ser rehabilitado o si requerirá intervenciones de mayor envergadura. Especialistas en arquitectura y seguridad edilicia están revisando las condiciones de los materiales, las uniones metálicas y los puntos de carga de la construcción, con especial atención en los sectores donde se registraron fallas.

Mientras tanto, las familias afectadas atraviesan una situación de incertidumbre, ya que no cuentan con plazos concretos para el retorno ni con información definitiva sobre el futuro de sus viviendas. Muchos de los residentes se encuentran alojados de manera provisoria en otros espacios, a la espera de una resolución que les permita retomar su vida cotidiana con garantías de seguridad.

El episodio también reabrió el debate sobre los controles en edificaciones de gran escala y la necesidad de monitoreos periódicos que permitan detectar a tiempo posibles fallas estructurales. En este caso, la reiteración de incidentes en un corto período de tiempo refuerza la preocupación sobre el estado general del complejo y la urgencia de intervenciones que eviten riesgos mayores.

Por el momento, la prioridad se centra en resguardar a las personas y evitar cualquier tipo de exposición a un eventual colapso. Las autoridades continúan trabajando en la evaluación técnica del inmueble, mientras los vecinos permanecen atentos a las novedades y a la evolución de una situación que, por ahora, sigue sin definiciones claras y con la tensión en aumento.

 


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