El deterioro edilicio volvió a quedar en evidencia en el Estadio Padre Ernesto Martearena, uno de los principales escenarios deportivos de la provincia, donde se detectaron filtraciones de agua en los baños que terminan afectando directamente sectores de circulación interna. La situación genera preocupación por el riesgo que implica para el público, especialmente durante eventos de gran convocatoria.
El problema salió a la luz a partir de un video difundido en las últimas horas, donde se observa cómo el agua cae desde el nivel superior del estadio y gotea de manera constante sobre escaleras y pasillos utilizados por los asistentes. Las imágenes muestran con claridad que las filtraciones no solo afectan la estructura del lugar, sino que también impactan en zonas clave de tránsito peatonal.
La caída de agua en estos espacios representa un peligro concreto. En jornadas con alta concurrencia, como partidos de fútbol o recitales, la circulación de miles de personas por esos sectores aumenta considerablemente las posibilidades de resbalones y caídas. La combinación de superficies mojadas y movimiento constante de público configura un escenario de riesgo que, según advierten quienes frecuentan el estadio, debería ser atendido de manera urgente.
El Martearena, ubicado en la zona sur de la ciudad de Salta, es un punto de referencia para el deporte y la cultura local. Allí se disputan encuentros futbolísticos de relevancia y también se realizan espectáculos masivos que convocan a público de toda la provincia y de regiones vecinas. Por eso, el estado de sus instalaciones no pasa desapercibido y suele ser motivo de reclamos cuando aparecen fallas como las actuales.
Vecinos e hinchas que asisten habitualmente al estadio manifestaron su preocupación por el nivel de deterioro en algunos sectores. Señalan que las filtraciones en los baños no son un hecho aislado, sino parte de un desgaste progresivo que se viene observando desde hace tiempo. En ese sentido, plantean la necesidad de encarar tareas de mantenimiento integral para evitar que la situación se agrave.
Además del riesgo inmediato para las personas, las filtraciones también pueden generar daños estructurales si no se interviene a tiempo. La humedad constante afecta techos, paredes y sistemas eléctricos, lo que a largo plazo puede derivar en problemas mayores y en costos de reparación más elevados.
Otro de los puntos que se pone sobre la mesa es la responsabilidad de garantizar condiciones de seguridad adecuadas en espacios públicos de gran concurrencia. En eventos masivos, cualquier falla en la infraestructura puede tener consecuencias significativas, por lo que el mantenimiento preventivo resulta clave para evitar incidentes.
Hasta el momento, no se informaron intervenciones concretas para solucionar el problema, aunque el reclamo ya comenzó a circular con fuerza entre distintos sectores vinculados al deporte local. La expectativa está puesta en que las autoridades correspondientes tomen cartas en el asunto y avancen con obras que permitan resolver las filtraciones.
Mientras tanto, quienes asisten al estadio piden precaución y atención al transitar por las zonas afectadas. La advertencia es clara: evitar distracciones y extremar cuidados en escaleras y pasillos donde se detecta la presencia de agua.
El caso del Martearena vuelve a abrir el debate sobre el estado de la infraestructura deportiva en Salta y la necesidad de sostener inversiones que permitan mantener en condiciones óptimas espacios que cumplen un rol central en la vida social y cultural de la provincia.