La empresa SAETA solicitó formalmente un aumento en el precio del boleto del transporte público en el área metropolitana de Salta. El pedido plantea elevar la tarifa actual de $1.150 a $1.486, lo que representaría un incremento cercano a los $350 por viaje para los usuarios del sistema.
La solicitud ya fue presentada ante la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT), el organismo encargado de regular el servicio en la provincia. A partir de ahora, el ente deberá analizar el planteo y definir los próximos pasos administrativos antes de resolver si autoriza o no la actualización tarifaria.
Dentro del proceso de evaluación, la AMT podría convocar a una audiencia pública o habilitar un mecanismo de consulta para que los usuarios del transporte puedan expresar su opinión sobre el posible aumento del boleto. Este tipo de instancias suele formar parte del procedimiento cuando se discuten modificaciones en el cuadro tarifario del servicio que utilizan miles de salteños todos los días.
El presidente de SAETA, Claudio Mohr, explicó que el pedido de actualización responde principalmente al fuerte impacto de la inflación y al aumento de distintos costos que afectan directamente el funcionamiento del sistema de transporte urbano e interurbano. Entre los factores que inciden en la estructura de gastos mencionó las paritarias del sector, el incremento del combustible y los costos operativos necesarios para mantener las unidades en circulación.
El transporte público de pasajeros en el área metropolitana de Salta conecta diariamente a la capital con localidades cercanas como San Lorenzo, Cerrillos, Rosario de Lerma, La Merced, Campo Quijano y Vaqueros, entre otras. Por ese motivo, cualquier modificación en el precio del boleto impacta de manera directa en el bolsillo de miles de trabajadores, estudiantes y vecinos que dependen del colectivo para trasladarse a sus actividades diarias.
En este contexto, el pedido de aumento llega en medio de un escenario económico complejo, marcado por la suba generalizada de precios en distintos sectores de la economía argentina. El transporte público no escapa a esa realidad y las empresas que integran el sistema aseguran que el incremento de costos se vuelve cada vez más difícil de sostener sin ajustes en la tarifa.
La discusión sobre el valor del boleto también se da mientras el sistema atraviesa un período de normalización en las frecuencias de los colectivos. Durante las vacaciones de verano, el servicio tuvo una reducción cercana al 20% en algunas líneas debido a la menor demanda de pasajeros.
Desde SAETA señalaron que esta disminución responde a una dinámica habitual del sistema durante los meses de receso escolar y universitario, cuando baja considerablemente la cantidad de usuarios que utilizan el transporte público.
Sin embargo, con el inicio del ciclo lectivo en el nivel primario, el servicio comenzó a incrementarse nuevamente. Según informaron desde la empresa, las frecuencias ya aumentaron alrededor de un 11% en las últimas semanas y se espera que continúen ajustándose a medida que se retomen plenamente las actividades en los niveles secundario, terciario y universitario.
El calendario educativo tiene un peso clave dentro del funcionamiento del sistema de transporte salteño. De acuerdo con datos de la empresa, cerca del 36% de los viajes que se realizan diariamente en SAETA corresponden a estudiantes. Esto significa que la cantidad de colectivos que circulan está directamente relacionada con la actividad escolar y universitaria.
Cuando las clases están en pleno desarrollo, la demanda aumenta considerablemente, lo que obliga a reforzar frecuencias en distintos corredores del área metropolitana. En cambio, durante los períodos de vacaciones o receso académico, el flujo de pasajeros disminuye y el servicio se ajusta a esa menor demanda.
En paralelo, el sistema de transporte también enfrenta reclamos de usuarios vinculados a demoras o menor frecuencia en algunas líneas, una situación que suele intensificarse cuando la demanda vuelve a crecer después de las vacaciones.
Frente a estos cuestionamientos, desde SAETA sostienen que el esquema de servicio se va normalizando de manera progresiva y que el objetivo es recuperar gradualmente los niveles habituales de circulación de unidades a medida que se restablece la actividad en todos los niveles educativos y laborales.
Otro de los temas que generó inquietud en el sector en las últimas semanas está relacionado con la situación laboral dentro de las empresas que integran el sistema de transporte. Algunas versiones indicaban la posibilidad de despidos o recortes en determinadas compañías.
Sobre este punto, Mohr aclaró que no se están produciendo despidos generalizados dentro del sistema. Explicó que en muchos casos lo que ocurre es la finalización de contratos temporales que se habían firmado para cubrir licencias o reemplazos de choferes.
Según detalló, cuando los trabajadores que se encontraban de licencia regresan a sus puestos habituales, esos contratos eventuales llegan a su fin, lo que puede generar confusión sobre la situación laboral dentro del sector.
De todos modos, algunas empresas que forman parte del sistema de transporte metropolitano reconocieron que atraviesan dificultades económicas vinculadas al aumento de los costos operativos y al contexto económico general.
En ese escenario, advirtieron que si la situación financiera no mejora en los próximos meses, podrían verse obligadas a realizar ajustes en determinadas líneas o en la estructura de funcionamiento del servicio.
Mientras tanto, la atención de los usuarios está puesta en la decisión que deberá tomar la AMT respecto al pedido de aumento del boleto. La definición será clave para el futuro inmediato del transporte público en Salta, ya que impactará tanto en la sostenibilidad del sistema como en el bolsillo de quienes utilizan el colectivo a diario para movilizarse por el área metropolitana.
Por ahora, el valor del pasaje continúa en $1.150, pero el debate sobre una posible suba ya está sobre la mesa y promete generar discusión entre autoridades, empresas y pasajeros en las próximas semanas.