Salta comenzará a transitar desde este sábado una nueva etapa del tiempo del Milagro con la tradicional entronización de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, uno de los momentos más esperados por la comunidad católica de la provincia.
El acto se realizará a partir de las 17.30 y marcará el inicio de la preparación espiritual rumbo a las celebraciones centrales de septiembre, cuando miles de fieles de Salta, distintas localidades del interior y otras provincias llegan para renovar el histórico Pacto de Fidelidad.
Bajo el lema “Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”, la edición de este año propone vivir este tiempo religioso con especial énfasis en la oración, la solidaridad y la búsqueda de la paz.
La entronización de las Sagradas Imágenes representa para los salteños el comienzo de un período cargado de tradición y devoción, que cada año reúne a familias enteras en torno a una de las expresiones de fe más importantes del norte argentino.
Durante las próximas semanas continuará el cronograma de actividades previo a las celebraciones principales. Entre ellas se encuentra la peregrinación de las instituciones, que se desarrollará desde el miércoles 29 de julio hasta el viernes 4 de septiembre.
Además, del jueves 20 al domingo 23 de agosto se llevará adelante el Milagro de los Enfermos, una jornada especialmente dedicada a quienes atraviesan situaciones de salud y a sus familias.
Otro de los momentos destacados será el tradicional Milagrito, previsto para el viernes 28 de agosto a las 10, una celebración que reúne especialmente a niños y comunidades educativas.
El calendario religioso tomará mayor intensidad durante septiembre, con la solemnidad de la Bienaventurada Virgen del Milagro el domingo 13 y las actividades que anteceden a la jornada central del 15 de septiembre, fecha en la que Salta vuelve a expresar su profunda devoción hacia sus patronos tutelares.
Con la entronización de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro, la provincia inicia nuevamente un camino marcado por la fe, la oración y una tradición que forma parte de la identidad cultural de generaciones de salteños.
La celebración no solo convoca a los creyentes, sino que también se convierte cada año en un acontecimiento social que moviliza a toda la provincia y reafirma uno de los símbolos más representativos de Salta.