El próximo lunes 2 de marzo marcará el inicio del ciclo lectivo 2026 en toda la provincia de Salta y, con él, la celebración del Último Primer Día (UPD) para los estudiantes del secundario. Esta tradición, que en los últimos años se consolidó como un festejo esperado por los jóvenes, también generó preocupación entre padres, directivos y autoridades del Ministerio de Educación y Cultura.
Para ordenar la jornada y prevenir incidentes, la Provincia implementará un protocolo que alcanza tanto a colegios públicos como privados. La medida establece pautas claras para la convivencia, la seguridad y la responsabilidad de las familias durante los festejos.
Entre las disposiciones principales se encuentra la atención a los alumnos que presenten signos evidentes de alteración psicofísica o descontrol conductual. En estos casos, el estudiante será retirado preventivamente del aula y resguardado hasta que sus padres o tutores puedan hacerse cargo. Asimismo, se prohibirá la permanencia de cualquier alumno cuya salud física o emocional pueda alterar la dinámica de la clase o impedir el dictado normal de actividades, dejando a criterio del equipo directivo la evaluación al momento del ingreso.
El protocolo también refuerza la corresponsabilidad de los adultos: los padres o tutores serán civilmente responsables por cualquier daño material ocasionado durante los festejos y deberán afrontar los costos de reparación. Además, el incumplimiento de las normas será considerado falta grave, lo que podría derivar en sanciones según los Acuerdos Escolares de Convivencia.
En los últimos años, varios colegios privados de la provincia habían decidido prohibir el UPD dentro de sus establecimientos, argumentando excesos en el consumo de alcohol, descontrol durante los festejos y riesgos para la convivencia escolar. Sin embargo, en las escuelas públicas la celebración continuaba creciendo, en muchos casos de manera espontánea y sin supervisión. La implementación de este protocolo busca equilibrar la tradición estudiantil con la seguridad y la organización de los establecimientos.
Para los estudiantes, el Último Primer Día representa un momento de despedida y festejo antes de afrontar los últimos meses del secundario. Sin embargo, la experiencia reciente mostró que, sin límites claros, los festejos pueden derivar en situaciones conflictivas que afectan no solo a los alumnos sino también al personal docente y al entorno escolar. Por eso, las autoridades insisten en la necesidad de cumplir con el protocolo y actuar con responsabilidad compartida.
El Ministerio de Educación y Cultura de Salta destacó que la medida no busca eliminar la celebración, sino garantizar que todos los estudiantes puedan disfrutarla sin poner en riesgo su salud ni la de sus compañeros. La supervisión y la organización serán clave para que el UPD cumpla con su objetivo: un festejo seguro, ordenado y respetuoso de la comunidad educativa.
De esta manera, la provincia intenta transformar un festejo tradicionalmente problemático en una experiencia más controlada y segura, promoviendo la corresponsabilidad entre familias, estudiantes y escuelas. El desafío será equilibrar la diversión con el cuidado y la prevención, asegurando que la última jornada del primer día no se transforme en un problema, sino en un cierre positivo del ciclo lectivo.
Con la proximidad del 2 de marzo, colegios, docentes y familias se preparan para aplicar estas pautas, conscientes de que el Último Primer Día seguirá siendo una fecha simbólica para los jóvenes de Salta, pero ahora con reglas claras para cuidar a todos los involucrados.